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Siamés, gato de tamaño mediano de Tailandia, de pelo corto

Siamés

El gato que nunca se calla

También conocido como: Gato siamés · Siamés moderno · Siamese · Wichienmaat

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Siamés, gato de tamaño mediano de Tailandia, de pelo cortoSiamés, gato de tamaño mediano de Tailandia, de pelo corto (foto 2)Siamés, gato de tamaño mediano de Tailandia, de pelo corto (foto 3)Siamés, gato de tamaño mediano de Tailandia, de pelo corto (foto 4)Siamés, gato de tamaño mediano de Tailandia, de pelo corto (foto 5)Siamés, gato de tamaño mediano de Tailandia, de pelo corto (foto 6)

Fotos: Felinlove (CC BY-SA 4.0) · Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0) · Kathryn Smith (CC BY 4.0) · Rodrigo Padula (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.

Ficha

20–25 cmAltura a la cruz
2,5–5 kgPeso adulto
12–15 añosEsperanza de vida
40 min de juego/díaJuego diario
GrupoOrientales
OrigenTailandia
TamañoMediano
PeloCorto, fino y pegado al cuerpo, casi sin subpelo
ColoresColorpoint: seal, chocolate, azul y lila (y otros según la asociación)
HipoalergénicoNo
Origen de la razas. XIV
Camada típica*3 a 5 gatitos
Coste estimado*860 – 1190 € al año

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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.

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Variedades

Dos tipos de siamés: el moderno de exposición y el tradicional

Siamés (moderno)Cuerpo tubular, cabeza en cuña larga, orejas enormesestás aquíThai (tradicional)Cuerpo y cabeza moderados, el siamés de antes

Cómo es

Llegó a Europa desde el antiguo reino de Siam a finales del siglo XIX y ya se exhibió en la primera gran exposición felina de Londres, en el Crystal Palace, en 1871. Sus puntas oscuras se deben a una variante del gen de la tirosinasa sensible al calor: el pigmento solo aparece en las zonas más frías del cuerpo, es decir, orejas, cara, patas y cola. El siamés actual de exposición es muy estilizado: cuerpo tubular, cabeza en cuña y orejas enormes. De carácter es puro teatro: te sigue por la casa, opina de todo con una voz potente y ronca y se aprende rutinas, puertas y juegos de buscar. No es un gato para quien quiere un adorno silencioso.

Carácter

HabladorInteligenteDependienteActivo
Actividad
5/5
Con niños
4/5
Con perros
4/5
Con otros gatos
4/5
Facilidad para aprender
5/5
Cuánto maúllamenos es mejor
5/5
Caída de pelomenos es mejor
2/5
Necesidad de cepilladomenos es mejor
1/5
Robustez de salud
3/5
Vida en piso
4/5
Aguanta la soledad
1/5
Apto para primerizos
3/5
cuanto más, mejor cuanto menos, mejor

Cuidados

Su pelo corto se cuida solo: una pasada semanal con guante de goma basta. Lo que sí exige es atención. Lleva fatal pasar muchas horas solo, y un siamés aburrido maúlla, tira cosas y se inventa sus propios juegos. Ayudan los rascadores altos, los juguetes de caña, los comederos de rompecabezas y, si pasáis el día fuera, un segundo gato activo. Aprende a ir con arnés y a responder al clicker. Revisa la boca cada año: la gingivitis es frecuente.

Salud

Atrofia progresiva de retina (rdAc, gen CEP290, con prueba genética), amiloidosis hepática, asma felina, megaesófago y más riesgo de tumores mamarios en hembras sin esterilizar. El estrabismo y el nistagmo están ligados al gen colorpoint, que altera las vías visuales, aunque la selección los ha reducido mucho. Pide al criador la prueba de PRA de los padres.

Información divulgativa sobre tendencias de la raza, no un diagnóstico. Cualquier síntoma debe valorarlo tu veterinario.

Cómo es de gatito

Un gatito de Siamés no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.

El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.

Es un gatito de mucha actividad (5 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 40 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 3,8 kilos.

Aprende con facilidad (5 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.

Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.

Un día normal con un Siamés

Un día normal con un Siamés adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 40 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.

En una raza de actividad 5 sobre 5, ese juego no es opcional: un Siamés que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.

Es un gato hablador (5 sobre 5): saluda, pide y comenta. Si le contestas o le das comida cada vez que maúlla, aprende que funciona y maúlla más, también de noche. Rutinas fijas de comida y una sesión de juego antes de dormir lo reducen mucho; callarse del todo, no se va a callar.

Lleva mal la soledad (1 sobre 5). Si pasáis fuera toda la jornada, la solución que mejor funciona en esta raza no son más juguetes, sino un segundo gato de energía parecida, presentado con calma.

El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.

Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.

Qué darle de comer

Un Siamés adulto y esterilizado de unos 3,8 kg necesita alrededor de 226 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 58 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.

El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.

Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.

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Qué esperar en cada etapa

Los primeros seis meses

Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses; las razas orientales, como esta, suelen estar entre las más precoces.

De los seis meses a los dos años

La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Siamés, a los dos años ya es el gato que va a ser.

De los dos a los 11 años

Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.

A partir de los 11

Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.

El final

La esperanza de vida del Siamés está entre los 12 y los 15 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.

Si vas a comprar uno

Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Siamés sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.

En el Siamés en concreto, pide la prueba genética de atrofia progresiva de retina. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.

Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla: las pruebas de los padres marcan la diferencia.

Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Siamés. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.

Con qué se confunde

Curiosidades

Los gatitos siameses nacen casi blancos: las puntas se oscurecen en las primeras semanas porque el pigmento depende de la temperatura de la piel.

Si se le rapa una zona y el pelo vuelve a crecer en frío, puede salir más oscuro que el resto.

Aparece descrito en el Tamra Maew, un libro tailandés de poemas sobre gatos cuya fecha se sitúa, según los autores, entre los siglos XIV y XVIII.

En 1878 el cónsul de EE. UU. en Bangkok regaló una siamesa llamada Siam a Lucy Hayes, esposa del presidente estadounidense.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años vive un Siamés?

Un Siamés vive de media entre 12 y 15 años, en la línea de la media felina. El Siamés tiene una salud corriente: con revisiones anuales y el peso controlado suele llegar bien.

¿Cuánto pesa un Siamés adulto?

Un Siamés adulto pesa 2,5–5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 20–25 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.

¿Cuánto juego necesita un Siamés?

Unos 40 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Siamés es de actividad muy alta: además del juego necesita trepar, rompecabezas de comida y cosas nuevas, o se aburre, y un gato aburrido se busca la vida él solo.

¿Suelta mucho pelo el Siamés?

El Siamés tiene el pelo corto, fino y pegado al cuerpo, casi sin subpelo. Suelta poco: apenas se nota en casa. El cepillado es cosa de un momento a la semana.

¿Es el Siamés un buen gato para piso?

Sí. El Siamés se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad. Y con los vecinos, un aviso: el Siamés maúlla mucho, también de noche.

¿Se lleva bien el Siamés con los niños?

El Siamés suele llevarse bien con los niños y les sigue el juego. Aun así, conviene enseñarles a tratarlo y supervisar con los más pequeños. Su juego es intenso y con uñas: mejor caña y juguetes que manos.

¿Se lleva bien el Siamés con los perros?

El Siamés suele llevarse bien con perros educados si las presentaciones se hacen poco a poco.

¿Se lleva bien el Siamés con otros gatos?

El Siamés suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido. De hecho, como lleva mal la soledad, un segundo gato suele ser buena idea si pasáis muchas horas fuera.

¿Maúlla mucho el Siamés?

Sí, muchísimo. El Siamés es de los gatos más habladores que hay, con voz potente y también de madrugada. Si buscas silencio o tienes vecinos pegados, piénsatelo.

¿Puede quedarse solo en casa un Siamés?

Mal. El Siamés es de las razas que peor llevan la soledad: si pasa muchas horas solo se aburre, maúlla, destroza o se deprime. Si trabajas fuera todo el día, cuenta con un segundo gato. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.

¿Es el Siamés un buen gato para primerizos?

El Siamés es de los gatos más listos para aprender: con clicker hace trucos, va con arnés y abre puertas. El riesgo es el contrario: si no le das qué hacer, se lo inventa. Como primer gato es asumible si te informas bien.

¿Es hipoalergénico el Siamés?

No. El Siamés no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.

¿Qué enfermedades tiene el Siamés?

Atrofia progresiva de retina (rdAc, gen CEP290, con prueba genética), amiloidosis hepática, asma felina, megaesófago y más riesgo de tumores mamarios en hembras sin esterilizar. El estrabismo y el nistagmo están ligados al gen colorpoint, que altera las vías visuales, aunque la selección los ha reducido mucho. Pide al criador la prueba de PRA de los padres. En resumen, la salud del Siamés está en la media: revisión anual y analítica a partir de los siete u ocho años.

¿Cuánto cuesta mantener un Siamés?

Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Siamés cuesta 860 – 1190 € al año, unos 85 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 15 años siguientes.

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