Oriental de pelo largo
También conocido como: Oriental Longhair · Oriental de pelo semilargo · Angora británico · Javanés





Fotos: Kamée (CC BY 3.0) · Gnew17 (CC BY-SA 4.0) · Yusui.y (CC0) · Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Variedades
El mismo gato con dos largos de pelo
Cómo es
Nació en los años sesenta en Reino Unido, cuando varios criadores quisieron recuperar el aspecto del antiguo angora a partir de siameses y orientales que portaban el gen del pelo largo. En Gran Bretaña se llamó durante años Angora a secas, hasta que se rebautizó para no confundirlo con el Angora turco. Es el mismo gato que el oriental de pelo corto, con cuerpo fino, cabeza en cuña y orejas grandes, pero con un manto semilargo y una cola en pluma espectacular. Su carácter también es idéntico: sociable, hablador y muy dependiente de su gente. Como no tiene subpelo, abulta menos de lo que parece y apenas se enreda.
Carácter
Cuidados
Pese al pelo, se cuida casi como uno corto: un cepillado con peine de púas largas una o dos veces por semana evita las pocas marañas que salen detrás de las orejas y en las axilas. Necesita juego diario intenso, rascadores altos y compañía; no es un gato para dejarlo solo jornadas enteras. Agradece una cama caliente. Revisa los dientes con frecuencia y acostúmbralo de pequeño al cepillado dental.
Salud
Hereda las mismas predisposiciones que el resto de la familia siamesa: atrofia progresiva de retina (rdAc, con prueba genética), amiloidosis hepática, gingivitis y asma. Como es una raza minoritaria, conviene elegir criadores que eviten la consanguinidad alta y enseñen las pruebas de los padres. Igual que con el de pelo corto, ningún gato está libre de alérgenos.
Cómo es de gatito
Un gatito de Oriental de pelo largo no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
Es un gatito de mucha actividad (5 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 40 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 3,8 kilos.
Aprende con facilidad (5 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Oriental de pelo largo
Un día normal con un Oriental de pelo largo adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 40 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
En una raza de actividad 5 sobre 5, ese juego no es opcional: un Oriental de pelo largo que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.
Es un gato hablador (5 sobre 5): saluda, pide y comenta. Si le contestas o le das comida cada vez que maúlla, aprende que funciona y maúlla más, también de noche. Rutinas fijas de comida y una sesión de juego antes de dormir lo reducen mucho; callarse del todo, no se va a callar.
Lleva mal la soledad (1 sobre 5). Si pasáis fuera toda la jornada, la solución que mejor funciona en esta raza no son más juguetes, sino un segundo gato de energía parecida, presentado con calma.
El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Oriental de pelo largo adulto y esterilizado de unos 3,8 kg necesita alrededor de 226 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 58 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses; las razas orientales, como esta, suelen estar entre las más precoces.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Oriental de pelo largo, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Oriental de pelo largo está entre los 12 y los 15 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Oriental de pelo largo sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
En el Oriental de pelo largo en concreto, pide la prueba genética de atrofia progresiva de retina. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.
Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla: las pruebas de los padres marcan la diferencia.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Oriental de pelo largo. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
Varias asociaciones lo han tratado como Javanés o como una variedad del Balinés: la diferencia con este es, sobre todo, el color.
Dos orientales de pelo corto pueden tener gatitos de pelo largo si ambos portan el gen recesivo.
Su manto no tiene subpelo, así que suelta bastante menos que un gato de pelo semilargo típico.
La cola, con flecos largos que se abren en abanico, es su rasgo más característico.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Oriental de pelo largo?
Un Oriental de pelo largo vive de media entre 12 y 15 años, en la línea de la media felina. El Oriental de pelo largo tiene una salud corriente: con revisiones anuales y el peso controlado suele llegar bien.
¿Cuánto pesa un Oriental de pelo largo adulto?
Un Oriental de pelo largo adulto pesa 2,5–5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 20–25 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.
¿Cuánto juego necesita un Oriental de pelo largo?
Unos 40 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Oriental de pelo largo es de actividad muy alta: además del juego necesita trepar, rompecabezas de comida y cosas nuevas, o se aburre, y un gato aburrido se busca la vida él solo.
¿Suelta mucho pelo el Oriental de pelo largo?
El Oriental de pelo largo tiene el pelo semilargo, sedoso y sin subpelo; cola en pluma. Suelta poco: apenas se nota en casa. Con una pasada semanal de guante de goma basta.
¿Es el Oriental de pelo largo un buen gato para piso?
Sí. El Oriental de pelo largo se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad. Y con los vecinos, un aviso: el Oriental de pelo largo maúlla mucho, también de noche.
¿Se lleva bien el Oriental de pelo largo con los niños?
El Oriental de pelo largo suele llevarse bien con los niños y les sigue el juego. Aun así, conviene enseñarles a tratarlo y supervisar con los más pequeños. Su juego es intenso y con uñas: mejor caña y juguetes que manos.
¿Se lleva bien el Oriental de pelo largo con los perros?
El Oriental de pelo largo suele llevarse bien con perros educados si las presentaciones se hacen poco a poco.
¿Se lleva bien el Oriental de pelo largo con otros gatos?
El Oriental de pelo largo suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido. De hecho, como lleva mal la soledad, un segundo gato suele ser buena idea si pasáis muchas horas fuera.
¿Maúlla mucho el Oriental de pelo largo?
Sí, muchísimo. El Oriental de pelo largo es de los gatos más habladores que hay, con voz potente y también de madrugada. Si buscas silencio o tienes vecinos pegados, piénsatelo.
¿Puede quedarse solo en casa un Oriental de pelo largo?
Mal. El Oriental de pelo largo es de las razas que peor llevan la soledad: si pasa muchas horas solo se aburre, maúlla, destroza o se deprime. Si trabajas fuera todo el día, cuenta con un segundo gato. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es el Oriental de pelo largo un buen gato para primerizos?
El Oriental de pelo largo es de los gatos más listos para aprender: con clicker hace trucos, va con arnés y abre puertas. El riesgo es el contrario: si no le das qué hacer, se lo inventa. Como primer gato es asumible si te informas bien.
¿Es hipoalergénico el Oriental de pelo largo?
Al Oriental de pelo largo se le suele citar entre los gatos «hipoalergénicos», pero ningún gato lo es del todo: el principal alérgeno, la proteína Fel d 1, está en la saliva y la piel de todos, y al lamerse la reparten. Algunas personas alérgicas reaccionan menos con esta raza, pero depende mucho de cada caso. Antes de comprometerte, pasa varias horas con ejemplares adultos y consúltalo con tu alergólogo.
¿Qué enfermedades tiene el Oriental de pelo largo?
Hereda las mismas predisposiciones que el resto de la familia siamesa: atrofia progresiva de retina (rdAc, con prueba genética), amiloidosis hepática, gingivitis y asma. Como es una raza minoritaria, conviene elegir criadores que eviten la consanguinidad alta y enseñen las pruebas de los padres. Igual que con el de pelo corto, ningún gato está libre de alérgenos. En resumen, la salud del Oriental de pelo largo está en la media: revisión anual y analítica a partir de los siete u ocho años.
¿Cuánto cuesta mantener un Oriental de pelo largo?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Oriental de pelo largo cuesta 860 – 1190 € al año, unos 85 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 15 años siguientes.
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Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Oriental de pelo largo, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





