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18 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

Tiña en gatos: cómo se reconoce, cómo se trata y cómo limpiar la casa

La tiña no es un gusano sino un hongo, y en gatos es una de las infecciones de piel más frecuentes, sobre todo en gatitos y en persas. Se cura, pero el tratamiento es largo y tiene tres patas: el gato, sus compañeros y la casa. Y como se contagia a personas, conviene hacerlo bien desde el principio.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Mau egipcio
Mau egipcio · foto de Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0)

Qué es la tiña

La tiña o dermatofitosis es una infección de la capa superficial de la piel, el pelo y a veces las uñas causada por hongos dermatofitos. En gatos, el responsable en la gran mayoría de los casos es Microsporum canis. El hongo produce esporas que se quedan en los pelos que el gato suelta y que pueden sobrevivir en el ambiente durante muchos meses. Se contagia por contacto directo con un animal infectado o con sus pelos, mantas, cepillos y transportines. Es más frecuente en gatitos, en gatos de protectora, colonia o criadero, en gatos de pelo largo como el persa y en gatos con las defensas bajas. Muchos gatos adultos sanos se curan solos con el tiempo, pero el tratamiento acorta mucho el proceso y reduce el contagio.

Cómo se ve

La imagen clásica son zonas redondeadas sin pelo, con descamación grisácea y a veces costras, sobre todo en la cabeza, la cara, las orejas y las patas delanteras. Muchas veces no pica, o pica poco, lo que la diferencia de las alergias. Pero en gatos la tiña es una gran imitadora: puede dar descamación generalizada sin calvas, pelo quebradizo, costras parecidas a la dermatitis miliar, granitos, uñas deformadas o incluso nódulos bajo la piel en persas. Y hay gatos portadores sin ninguna lesión visible que la contagian a otros animales o a personas. Por eso, si en tu casa una persona tiene una lesión redonda y roja en la piel y hay un gato recién llegado, conviene examinar al gato.

El contagio a personas

La tiña del gato es una zoonosis: se transmite a las personas, sobre todo a niños, a personas mayores, a personas con las defensas bajas y a quien abraza mucho al gato. En humanos suele dar una lesión redonda, roja, con el borde más marcado y descamación, a menudo en los brazos, el cuello o la cara. No es grave en personas sanas, pero hay que tratarla: si alguien de la familia tiene una lesión así, que consulte a su médico y le diga que convive con un gato con tiña. No hace falta deshacerse del gato ni aislarlo del todo, pero sí extremar la higiene durante el tratamiento: lavarse las manos tras tocarlo, limitar el contacto de los niños pequeños y no dejar que duerma en la cama.

Cómo se diagnostica

El veterinario puede usar varias pruebas, y lo normal es combinarlas. La lámpara de Wood es una luz ultravioleta bajo la cual algunos pelos infectados por Microsporum canis brillan de color verde manzana, pero no todos los casos fluorescen, así que una lámpara negativa no descarta la tiña. El tricograma, mirar pelos al microscopio, puede mostrar las esporas. El cultivo de hongos, en el que se cepilla todo el gato con un cepillo de dientes estéril y se siembra en un medio especial, es la prueba de referencia y tarda unos días en dar resultado. La PCR es más rápida y muy sensible, aunque puede dar positivo con restos de hongo muerto. Se usan también para confirmar la curación.

El tratamiento: oral, tópico y entorno

Las guías internacionales de dermatología veterinaria recomiendan tratar a la vez con dos herramientas. Un antifúngico oral veterinario, que actúa desde dentro y que el veterinario pauta según el peso y la edad del gato, con controles si hace falta. Y un tratamiento tópico de todo el cuerpo, no solo de las lesiones, normalmente baños o enjuagues dos veces por semana con productos antifúngicos veterinarios, que matan las esporas del pelo y reducen el contagio. En gatos de pelo largo, a veces se recomienda recortar el pelo para que el tratamiento llegue mejor, con cuidado de no irritar la piel. Las cremas sueltas sobre una calva no bastan: el hongo suele estar en más sitios de los que se ven.

Cuánto dura y cuándo está curado

Hay que armarse de paciencia. Lo habitual es que el tratamiento dure varias semanas, a menudo de seis a doce, y a veces más en gatos de pelo largo, en grupos de muchos gatos o en animales con otras enfermedades. Las lesiones mejoran antes de que el gato esté curado, así que no se suspende el tratamiento cuando vuelve a crecer el pelo. Se considera curado cuando los cultivos o las pruebas de control salen negativos, y muchos veterinarios piden dos resultados negativos seguidos antes de dar el alta. Suspender antes de tiempo es la causa más frecuente de recaídas.

Cómo limpiar la casa

Las esporas que caen con los pelos son la fuente de reinfección, y la limpieza es tan importante como el tratamiento del gato. Lo más eficaz es la limpieza mecánica: aspirar a diario o cada pocos días suelos, sofás y alfombras, tirar la bolsa o vaciar el depósito fuera, y fregar superficies duras con detergente. Después, desinfectar con lejía diluida en las superficies que lo toleren o con desinfectantes con eficacia demostrada frente a esporas de hongos, siempre aclarando y sin que el gato esté presente. Lava mantas, fundas y ropa de cama en lavadora con agua caliente. Mientras dure el tratamiento, ayuda mucho que el gato viva en una zona de la casa fácil de limpiar. Los rascadores de cartón y las camas que no se pueden lavar, mejor renovarlos al final.

Cuánto cuesta en España en 2026

Como orientación: consulta, de 40 a 70 €; lámpara de Wood y tricograma, de 15 a 40 €; cultivo de hongos o PCR, de 30 a 80 € cada uno, y harán falta al menos dos o tres a lo largo del tratamiento. El antifúngico oral, de 20 a 60 € al mes según el peso y el producto. Los productos tópicos antifúngicos, de 15 a 40 € por envase. Si hay que hacer analíticas de control durante el tratamiento, de 60 a 120 € cada una. En total, un caso sencillo en un gato suele quedar entre 200 y 450 € de principio a fin, y bastante más si son varios gatos o el tratamiento se alarga.

Lo que no debes hacer

No uses cremas antifúngicas para personas en el gato: no tratan todo el cuerpo y el gato se las lame. No uses aceites esenciales ni remedios con vinagre o ajo, que no funcionan y pueden ser tóxicos. No pares el tratamiento cuando vuelva a crecer el pelo sin una prueba negativa. No olvides a los demás animales de casa, aunque no tengan lesiones: el veterinario valorará si hay que hacerles pruebas o tratarlos. No lleves al gato a una residencia ni lo juntes con otros gatos hasta que esté curado. Y no olvides la limpieza: tratar al gato en una casa llena de esporas es empezar una y otra vez.

Prevención

Si adoptas un gato, sobre todo un gatito o un gato de pelo largo de procedencia desconocida, llévalo al veterinario antes de juntarlo con otros animales y comenta cualquier calva o descamación. Mantén separados unos días a los recién llegados. Cepilla al gato con regularidad y revisa su piel. Lava con frecuencia las camas y mantas. En criaderos y casas con muchos gatos, cualquier lesión sospechosa debe estudiarse pronto, porque un brote de tiña en un grupo grande es mucho más difícil de erradicar. Y una buena alimentación, desparasitación y salud general ayudan a que el sistema inmunitario controle la infección.

Lo que importa

La tiña es un hongo que da calvas redondas y descamación, se contagia a personas y se cura con paciencia: antifúngico oral, tratamiento tópico de todo el cuerpo y limpieza a fondo de la casa, hasta que las pruebas salgan negativas. No pares cuando vuelva el pelo.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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