Mau árabe
También conocido como: Arabian Mau · Mau de Arabia · Gato árabe · Gato del desierto arábigo





Fotos: ராஜலட்சுமி ராஜேந்திரன் (CC BY-SA 4.0) · SolnishkoA (CC BY-SA 3.0) · Alex Sergeev (www.asergeev.com) (CC BY-SA 3.0) · Jeweliadubai (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Lleva más de mil años viviendo en la península arábiga, en los desiertos y las ciudades de Arabia Saudí, Kuwait, Catar, Omán, Baréin y los Emiratos. Es una población natural adaptada al calor y a la aridez, y su estándar se escribió observando a esos gatos tal y como son. La WCF lo aprobó en su asamblea de agosto de 2008, en Alemania, y puede exponerse desde enero de 2009; también lo reconoce la federación felina de los Emiratos. Es un gato mediano, firme y musculoso, de patas largas, cabeza algo redondeada y orejas grandes, con un pelo corto sin subpelo. De carácter es leal, activo y listo; los machos pueden ser bastante más grandes que las hembras.
Carácter
Cuidados
Al no tener subpelo suelta poco: un cepillado semanal basta y además realza el brillo. Es enérgico y curioso, así que necesita juego de caza todos los días, rascadores altos y algo que investigar. Se adapta a piso si tiene estímulos. Aunque aguanta muy bien el calor, necesita sombra y agua fresca siempre a mano, como cualquier gato.
Salud
Es una raza natural y robusta sin enfermedades hereditarias propias descritas. Sus problemas son los del gato en general: sarro, cistitis, enfermedad renal en la vejez y obesidad si se sobrealimenta. Los que llegan de la calle deben hacerse pruebas de FeLV y FIV. No es hipoalergénico: suelta poco pelo, pero produce el alérgeno Fel d 1 como cualquier gato.
Cómo es de gatito
Un gatito de Mau árabe no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
Es un gatito de mucha actividad (4 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 30 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 4,8 kilos.
Aprende con facilidad (4 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Mau árabe
Un día normal con un Mau árabe adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 30 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
En una raza de actividad 4 sobre 5, ese juego no es opcional: un Mau árabe que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.
El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Mau árabe adulto y esterilizado de unos 4,8 kg necesita alrededor de 270 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 69 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias, algo que en esta raza no es un detalle: su ficha de salud ya apunta problemas en esa zona.
Es una raza que engorda con facilidad, y tras la esterilización las necesidades bajan bastante. Pesa la ración con una báscula en vez de dejar el comedero siempre lleno, y usa comederos de rompecabezas para que coma más despacio y se mueva. Un gato obeso tiene muchas más papeletas para la diabetes y la artrosis.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Mau árabe, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde, y en esta raza el riñón es lo primero que hay que vigilar.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Mau árabe está entre los 12 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Mau árabe sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
Es una raza relativamente sana (5 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del gatito concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Mau árabe. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
La WCF lo aprobó en agosto de 2008 y puede competir en exposiciones desde el 1 de enero de 2009.
Su estándar se redactó observando a los gatos que viven en las calles y desiertos de la península arábiga.
Pese al nombre, no es una versión del mau egipcio: «mau» significa simplemente «gato» en egipcio antiguo.
En las ciudades del Golfo es, sencillamente, el gato callejero de siempre.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Mau árabe?
Un Mau árabe vive de media entre 12 y 16 años, en la línea de la media felina. El Mau árabe es de las razas más robustas, y no es raro que un ejemplar de interior bien cuidado supere esa horquilla.
¿Cuánto pesa un Mau árabe adulto?
Un Mau árabe adulto pesa 3,5–6 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 25–30 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.
¿Cuánto juego necesita un Mau árabe?
Unos 30 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Mau árabe es activo de verdad: si no gasta energía jugando, la gasta de madrugada o con tus tobillos.
¿Suelta mucho pelo el Mau árabe?
El Mau árabe tiene el pelo corto, pegado al cuerpo y sin subpelo; más firme que sedoso. Prácticamente no suelta. El cepillado es cosa de un momento a la semana.
¿Es el Mau árabe un buen gato para piso?
Sí. El Mau árabe se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.
¿Se lleva bien el Mau árabe con los niños?
El Mau árabe suele llevarse bien con los niños y les sigue el juego. Aun así, conviene enseñarles a tratarlo y supervisar con los más pequeños.
¿Se lleva bien el Mau árabe con los perros?
Depende del perro y de cómo se hagan las presentaciones. El Mau árabe convive con perros tranquilos si tiene sitios altos donde estar a salvo.
¿Se lleva bien el Mau árabe con otros gatos?
El Mau árabe suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido.
¿Maúlla mucho el Mau árabe?
Lo normal en un gato. El Mau árabe maúlla para saludar y para pedir comida, sin llegar a ser pesado.
¿Puede quedarse solo en casa un Mau árabe?
Sí, durante una jornada normal, si tiene rutina, juguetes y un rato de juego contigo al volver. El Mau árabe no es de los más dependientes, pero tampoco de los más independientes. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el Mau árabe?
No. El Mau árabe no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Mau árabe?
Es una raza natural y robusta sin enfermedades hereditarias propias descritas. Sus problemas son los del gato en general: sarro, cistitis, enfermedad renal en la vejez y obesidad si se sobrealimenta. Los que llegan de la calle deben hacerse pruebas de FeLV y FIV. No es hipoalergénico: suelta poco pelo, pero produce el alérgeno Fel d 1 como cualquier gato. En resumen, el Mau árabe es de las razas más robustas que hay.
¿Cuánto cuesta mantener un Mau árabe?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Mau árabe cuesta 810 – 1130 € al año, unos 80 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Mau árabe, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





