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18 de octubre de 2026 · 7 min de lectura

A qué edad se puede separar a un gatito de su madre (y por qué no antes)

Un gatito de seis semanas ya come solo y parece listo para irse, y por eso se siguen viendo anuncios de gatitos tan pequeños. Pero las semanas que pasa con su madre y sus hermanos no son solo de lactancia: es cuando aprende a ser gato. Separarlo demasiado pronto se nota después en su carácter, y a veces en su salud.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Manx
Manx · foto de Michelle Weigold (CC BY-SA 4.0)

La respuesta corta

Nunca antes de las ocho semanas, y lo ideal es entre las diez y las doce. Es la recomendación de los veterinarios y de las asociaciones de medicina felina, y la que siguen las protectoras y los criadores serios, que en razas de pedigrí suelen entregar a los gatitos hacia las doce o trece semanas, con las vacunas ya puestas. A las ocho semanas un gatito sano ya come pienso sin problemas y usa el arenero, así que físicamente puede irse; las semanas siguientes son, sobre todo, de aprendizaje social. Si te ofrecen un gatito de cinco o seis semanas «porque ya come solo», es una mala señal sobre quien lo vende o lo regala.

Lo que aprende con su madre

La madre no solo amamanta. Enseña a los gatitos a comer sólido, a usar el arenero, a cazar a través del juego y a calmarse después de un susto, y les pone límites: cuando un gatito insiste demasiado o la muerde, ella se aparta o le gruñe. Ese aprendizaje de que no todo se consigue y de que hay que tolerar una pequeña frustración es importante para el adulto que será. Los gatitos que se quedan más tiempo con su madre suelen ser más seguros, más tolerantes con la manipulación y con los cambios, y se adaptan mejor a su nueva casa. Esto no se puede enseñar después con la misma eficacia, por mucho cariño que se le dé.

Lo que aprende con sus hermanos

Jugando con sus hermanos, el gatito aprende a medir la fuerza de los mordiscos y los arañazos: si muerde demasiado fuerte, el otro grita y deja de jugar. Así se aprende la inhibición de la mordida, algo que un gatito criado solo con personas no tiene ocasión de practicar. También aprende el lenguaje corporal de otros gatos: posturas, señales de juego, de amenaza y de paz. Un gatito separado demasiado pronto tiene más probabilidades de morder y arañar fuerte al jugar con las manos, de tener miedo o de llevarse mal con otros gatos. Por eso, si vas a adoptar un gatito y puedes, adoptar dos hermanos juntos es una excelente idea.

Qué dicen los estudios

Un estudio de la Universidad de Helsinki publicado en 2017 en la revista Scientific Reports, con datos de casi seis mil gatos, encontró que los gatos destetados antes de las ocho semanas tenían más probabilidades de mostrar conductas agresivas, y que los que se quedaban con su madre hasta las catorce semanas tenían menos conductas repetitivas problemáticas, como el acicalamiento excesivo, que los separados a las doce. Es un estudio basado en cuestionarios a los dueños, con sus limitaciones, pero va en la misma línea que la experiencia clínica: cada semana de más con la familia felina suma. No hay ninguna ventaja demostrada en llevarse a un gatito muy pronto para que se apegue más a ti.

La salud también cuenta

Hasta las seis a doce semanas, los gatitos están protegidos en parte por las defensas que han recibido de su madre a través del calostro. Esas defensas van bajando, y es entonces cuando se empiezan a vacunar, hacia las ocho semanas, con recuerdos cada tres o cuatro semanas hasta las dieciséis. Un gatito separado a las seis semanas llega a su nueva casa en el momento de más vulnerabilidad, sin vacunar y a menudo con parásitos intestinales. Además, el estrés del cambio de casa baja las defensas. Un gatito de doce semanas con su primera vacuna o la segunda, desparasitado y con su madre hasta el final, empieza su nueva vida con mucha ventaja.

Señales de que se separó demasiado pronto

Un gatito que llegó muy pequeño puede mostrar algunos de estos rasgos: muerde y araña fuerte al jugar, sobre todo las manos y los pies; es muy dependiente y llora cuando no te ve; chupa o mama de mantas, ropa o incluso de tus lóbulos; tiene más miedo de lo normal a ruidos y cambios; o le cuesta convivir con otros gatos. Ninguno de estos rasgos es exclusivo de una separación temprana, pero son más frecuentes. Si es tu caso, no es irreversible: juega siempre con juguetes, nunca con las manos, dale rutinas predecibles y mucho juego, y si es posible, la compañía de un gato adulto tranquilo y bien socializado puede enseñarle lo que no aprendió.

Si encontraste un gatito muy pequeño

Todo lo anterior se refiere a separar a un gatito que está con su madre. Si te encuentras uno solo en la calle con cuatro o cinco semanas, la situación es distinta: no lo has separado tú, y lo que necesita es que alguien lo cuide. En ese caso, haz lo posible por suplir lo que le falta: veterinario cuanto antes, leche maternizada si aún no come solo, juego con juguetes y no con las manos, y en cuanto se pueda, contacto con otros gatos. Algunas protectoras tienen casas de acogida donde conviven gatitos de edades parecidas, lo que les ayuda mucho. Lo que no debes hacer es retirar a un gatito de su madre por adelantarte a que se vaya.

Qué comprobar antes de llevártelo

Antes de llevarte a un gatito, pregunta su edad exacta y, si puedes, conoce a la madre. Comprueba que come solo pienso o comida húmeda, que usa el arenero, que está activo, con los ojos y la nariz limpios, sin diarrea y con buen peso. Debería estar desparasitado al menos una vez, llevar su primera vacuna si tiene ocho semanas o más, y estar identificado con microchip, que la ley exige antes de cualquier cambio de dueño. Pide la cartilla o el pasaporte con lo que se le ha puesto. Si te lo dan sin chip, sin cartilla y con cinco o seis semanas, piénsatelo: ese gatito ha empezado mal y quien lo entrega no ha hecho bien su parte.

Y la madre, ¿se entristece?

La gata no vive la separación de sus gatitos como un duelo humano, sobre todo si se hace a la edad adecuada y de forma gradual. Hacia las diez o doce semanas, la propia madre ha ido distanciándose y los gatitos son ya bastante independientes. Es normal que los primeros días los busque un poco o maúlle algo más, pero se le pasa pronto. Si se separan todos de golpe a una edad temprana, puede tener más molestias en las mamas por la leche acumulada; por eso es mejor que los gatitos se vayan de forma escalonada. Después, es el momento de esterilizarla, si no lo está, para que no vuelva a quedarse preñada en el siguiente celo.

Si te puedes quedar con dos

Si estás pensando en adoptar un gatito, considera llevarte dos de la misma camada o de edad parecida. Se acompañan, juegan entre ellos y se cansan mutuamente, lo que significa menos mordiscos para ti y menos destrozos en casa; siguen aprendiendo a controlar su fuerza; y llevan mejor las horas que pasas fuera. El coste es mayor, claro, en comida, arena y veterinario, pero no se duplica en tiempo de cuidado, y muchas protectoras facilitan la adopción conjunta. Un gatito solo en un piso, con su familia trabajando todo el día, tiene muchas más papeletas para aburrirse y desarrollar problemas que dos hermanos juntos.

Lo que importa

Un gatito no debe separarse de su madre antes de las ocho semanas, y lo ideal es esperar a las diez o doce. En esas semanas aprende a comer, a usar el arenero, a controlar los mordiscos y a convivir con otros gatos. Antes de llevártelo, comprueba que come solo, usa el arenero, está desparasitado, vacunado y con microchip.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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