Leucemia felina (FeLV) e inmunodeficiencia felina (FIV): lo que significa un positivo
Un test positivo de leucemia o inmunodeficiencia felina suena a sentencia, y durante años se trató así. Hoy se sabe mucho más: no son la misma enfermedad, no se transmiten igual, muchos gatos FIV positivos viven una vida normal y un positivo de FeLV hay que confirmarlo antes de tomar decisiones.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Dos virus distintos, a menudo confundidos
La leucemia felina la causa el virus FeLV y la inmunodeficiencia felina el virus FIV. Ambos son retrovirus, se detectan a menudo con el mismo test rápido y solo afectan a los gatos: no se contagian a personas, perros ni otros animales domésticos. Ahí acaban las similitudes. El FeLV se contagia con más facilidad, puede producir enfermedades graves como anemias, linfomas y leucemias, e inmunosupresión, y en su forma progresiva acorta mucho la vida. El FIV se contagia con más dificultad, avanza muy despacio y muchos gatos infectados viven años, incluso con una esperanza de vida similar a la de un gato negativo, si se cuidan bien.
Cómo se contagian
El FeLV se elimina sobre todo por la saliva, y también por las secreciones nasales, la orina, las heces y la leche. Se contagia por el contacto social prolongado y amistoso: lamerse unos a otros, compartir comedero y bebedero, y de la madre a los gatitos. Es más frecuente en gatos jóvenes, con acceso al exterior o que conviven con muchos gatos. El FIV se transmite sobre todo por mordeduras profundas, en peleas, de ahí que sea más común en machos enteros con acceso a la calle; el contagio por convivencia pacífica, compartir comedero o acicalarse es muy poco frecuente. Ambos virus sobreviven poco tiempo fuera del gato y se inactivan con los desinfectantes habituales.
El test: qué detecta y por qué hay que confirmarlo
El test rápido habitual detecta en sangre el antígeno del FeLV, es decir, el propio virus, y los anticuerpos contra el FIV. Las guías de la ABCD, el comité europeo de expertos en enfermedades felinas, recomiendan no tomar decisiones irreversibles con un único positivo. Un positivo de FeLV en un gato sano debe confirmarse, idealmente con una PCR o repitiendo el test pasadas unas semanas, porque algunos gatos eliminan el virus. Un positivo de FIV en un gatito de menos de seis meses puede deberse a los anticuerpos que le pasó su madre, y hay que repetir el test pasados los seis meses. Y un gato recién expuesto puede dar negativo durante unas semanas: si ha habido un contacto de riesgo, se repite el test al cabo de un mes o dos.
FeLV: progresivo, regresivo o abortivo
No todos los gatos que se infectan con FeLV acaban igual. En la infección abortiva, el sistema inmunitario elimina el virus y el gato queda protegido. En la regresiva, el gato controla el virus, deja de eliminarlo y suele estar sano, aunque el virus queda integrado en sus células y puede reactivarse con estrés o inmunosupresión. En la progresiva, el virus no se controla, el gato lo elimina y desarrolla con el tiempo enfermedades asociadas. La supervivencia media tras el diagnóstico en los gatos progresivos se sitúa en torno a unos pocos años, pero es muy variable y algunos viven bastante más con buenos cuidados. Saber en qué grupo está tu gato requiere pruebas repetidas, y eso cambia el pronóstico.
FIV: una infección lenta
Tras la infección, el FIV pasa por una fase inicial con síntomas leves o inadvertidos, seguida de una fase sin síntomas que puede durar muchos años. Con el tiempo, en algunos gatos, el sistema inmunitario se debilita y aparecen con más facilidad infecciones de la boca (gingivitis y estomatitis), de la piel, respiratorias o intestinales, y algunos tumores. Pero muchos gatos FIV positivos mueren de viejos por otras causas. Lo que más les ayuda es una vida de interior o con salidas seguras, sin peleas, buena alimentación, revisiones cada seis meses y tratar cualquier infección pronto.
Cuidados de un gato positivo
Revisiones veterinarias cada seis meses, con peso, examen de la boca, ojos y ganglios, y analítica al menos una vez al año. Vacunas esenciales y desparasitación según su riesgo, adaptadas por el veterinario. Comida completa y equilibrada, nunca carne cruda ni leche sin pasteurizar, por el riesgo de infecciones. Vida de interior o con salidas controladas: protege al gato de infecciones y evita que contagie a otros. Esterilización, que reduce las peleas y las escapadas. Tratamiento rápido de cualquier síntoma, porque las infecciones secundarias son lo que más deteriora a estos gatos. No hay tratamiento antiviral de uso rutinario que elimine estos virus; lo que marca la diferencia es el cuidado.
Convivir con otros gatos
Con FIV, las guías de la ABCD consideran que un gato positivo puede convivir con gatos negativos en una casa estable donde no hay peleas, con un riesgo de contagio bajo; lo importante es que no haya mordeduras, así que no conviene juntarlo con gatos con los que no se lleva bien. Con FeLV progresivo, el riesgo de contagio a otros gatos de la casa es mayor: lo recomendable es que viva solo o con otros gatos también positivos. Si ya conviven, los compañeros negativos deben estar vacunados frente a FeLV, sabiendo que la vacuna protege bien pero no al cien por cien, y vigilados con test periódicos. Un gato FeLV positivo no debe salir a la calle ni ir a colonias.
Vacunas y prevención
Contra el FeLV existen vacunas eficaces. Las guías de la WSAVA y la ABCD recomiendan vacunar a los gatitos y gatos jóvenes, y a los adultos con riesgo, es decir, con acceso al exterior o que conviven con gatos de estado desconocido o positivos, siempre tras un test negativo. Contra el FIV no hay vacuna disponible en Europa. La prevención pasa por hacer el test a cualquier gato nuevo antes de juntarlo con los de casa, esterilizar para reducir peleas y, si sale, vacunarlo frente a FeLV. Los gatos que viven solos en interior y nunca salen tienen un riesgo muy bajo de ambos virus.
Cuánto cuesta
Como orientación en España en 2026, el test rápido combinado FeLV/FIV cuesta entre 30 y 55 €, la PCR de confirmación entre 50 y 100 €, y la vacuna frente a FeLV entre 35 y 60 € por dosis, con dos dosis iniciales y recuerdos posteriores. Un gato positivo sano supone sobre todo revisiones más frecuentes, de 100 a 250 € al año más de lo habitual. Las enfermedades asociadas, como un linfoma o una estomatitis crónica, pueden suponer tratamientos de varios cientos a varios miles de euros. Muchas protectoras dan en adopción gatos FIV y FeLV positivos, informando de su situación; son gatos que merecen un hogar y que, con los cuidados adecuados, pueden vivir bien.
FeLV y FIV no son lo mismo: la leucemia se contagia con más facilidad y es más grave en su forma progresiva; la inmunodeficiencia avanza despacio y muchos gatos viven una vida normal. Confirma siempre un positivo antes de decidir nada, haz el test a cada gato nuevo y vacuna frente a FeLV a los que salen.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.