¿Por qué los gatos maúllan a las personas? Un idioma inventado para nosotros
Porque el maullido es, sobre todo, una forma de comunicarse con nosotros. Los gatitos maúllan a su madre, pero los gatos adultos casi no se maúllan entre ellos: se comunican con olores, posturas y otros sonidos. Con las personas mantienen el maullido porque funciona: conseguimos entender que quieren algo y les hacemos caso.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Entre gatos, casi no hay maullidos
Si observas una colonia de gatos o una casa con varios gatos, notarás algo curioso: los adultos apenas se maúllan entre ellos. Se comunican con marcas de olor, frotamientos, la posición de la cola, las orejas y el cuerpo, y con otros sonidos como el ronroneo, el gruñido, el bufido o el trino. El maullido aparece entre gatos sobre todo en situaciones concretas: los gatitos que llaman a su madre cuando tienen hambre, frío o se pierden, y los adultos durante el celo, con esos maullidos largos y potentes que todo el mundo reconoce. Fuera de eso, el maullido entre gatos adultos es raro.
Un sonido de gatito que conservan para nosotros
La explicación más aceptada es que el maullido dirigido a las personas es una prolongación de la comunicación entre el gatito y su madre. Los gatitos maúllan para pedir atención, comida o ayuda, y al convivir con humanos, los gatos domésticos conservan ese recurso en la edad adulta porque descubren que funciona. Las personas respondemos a los maullidos: nos levantamos, abrimos la puerta, servimos la comida. Con el tiempo, cada gato aprende qué maullidos le dan resultado con su gente y los usa cada vez más. En cierto modo, es un lenguaje que se construye en cada casa entre un gato y sus personas.
Cada gato tiene su propio repertorio
No hay un diccionario universal de maullidos. Los estudios sobre la acústica del maullido muestran que varían mucho en duración, tono y entonación según el gato y la situación, y que las personas que conviven con un gato aprenden a distinguir mejor sus maullidos que los de gatos desconocidos. Es decir, tu gato y tú habéis desarrollado un código propio. Aun así, hay patrones generales: los maullidos cortos y agudos suelen ser saludos o peticiones suaves; los más largos e insistentes, demandas más urgentes; los graves y prolongados, quejas o malestar. Algunas razas, como el siamés y el oriental, son famosas por hablar mucho más que la media.
El ronroneo que pide comida
Hay un sonido especialmente eficaz que muchos gatos usan para pedir: el ronroneo de solicitud. En 2009, un equipo de la Universidad de Sussex dirigido por Karen McComb publicó en la revista Current Biology un estudio que analizó el ronroneo de gatos que despertaban a sus dueños para pedir comida. Encontraron que ese ronroneo lleva incrustado un componente agudo, parecido a un llanto, que las personas perciben como más urgente y menos agradable que el ronroneo normal, incluso sin tener gatos. Los autores sugirieron que el gato explota así nuestra sensibilidad a los sonidos de las crías. Es una forma muy eficaz de conseguir el desayuno a las seis de la mañana.
Qué te está pidiendo
La mayoría de los maullidos a las personas son peticiones o saludos. Tu gato puede maullar para recibirte cuando llegas, para pedir comida, para que le abras una puerta o una ventana, para que juegues con él, para que le acaricies o, sencillamente, para llamar tu atención. También maúllan para quejarse, por ejemplo cuando están en el transportín o se les coge en brazos sin querer. Fíjate en el contexto: dónde está, hacia dónde mira, qué hora es y qué pasó la última vez que maulló así. Casi siempre la petición es evidente. Y responderle, aunque sea hablándole, forma parte de vuestra relación.
Cuando maúlla demasiado
Si tu gato maúlla mucho y siempre consigue lo que quiere, lo más probable es que hayáis entrado en un círculo: él maúlla, tú respondes, y aprende que maullar funciona. Para reducirlo, la clave es no premiar los maullidos insistentes, por ejemplo no darle de comer justo cuando maúlla a deshoras, y en su lugar darle lo que necesita de forma previsible: comidas a horas fijas, comederos automáticos, sesiones de juego antes de dormir. Ignorar al principio puede hacer que maúlle más durante unos días, antes de mejorar. Nunca le castigues: no entiende el castigo y solo aumenta su estrés. Y asegúrate de que tiene cubiertas sus necesidades de juego y estimulación.
Cuando maullar es una señal de alerta
Un cambio brusco en la forma de maullar merece atención. Un gato que de repente maúlla mucho más, sobre todo de noche, puede tener dolor, hambre excesiva por hipertiroidismo, hipertensión o, en gatos mayores, deterioro cognitivo, que provoca desorientación y maullidos nocturnos. Los gatos que se quedan sordos suelen maullar más alto. Un maullido ronco o la pérdida de la voz pueden indicar una infección respiratoria o un problema de laringe. Y un gato que maúlla o se queja al orinar, o que va al arenero muchas veces sin hacer nada, puede tener una obstrucción urinaria, que en machos es una urgencia. Ante cualquiera de estas situaciones, al veterinario.
Gatas en celo y otros maullidos especiales
Hay maullidos que no van dirigidos a las personas aunque los oigamos nosotros. Una gata en celo maúlla de forma intensa, prolongada y casi constante durante días, a menudo revolcándose por el suelo y levantando la cadera; es una llamada a los machos, y se repite cada pocas semanas en primavera y verano si no está esterilizada. Los machos sin esterilizar también maúllan y marcan más. La esterilización, que la ley 7/2023 exige antes de los seis meses en gatos que no estén inscritos como reproductores, elimina estos maullidos. También están los maullidos de queja en el transportín o el coche: una parte del viaje que mejora acostumbrándole poco a poco.
Los gatos adultos casi no se maúllan entre ellos: el maullido es un recurso de gatito que conservan para comunicarse con las personas porque funciona. Cada gato crea su propio repertorio con su gente, y algunos usan un ronroneo de solicitud con un tono de llanto que nos cuesta ignorar. Un cambio brusco en cómo maúlla, sobre todo en gatos mayores, merece una consulta.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.