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18 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Teletrabajar con gato: cómo convivir con él en horario de oficina

Trabajar desde casa con un gato tiene mucho de bueno: compañía, menos horas de soledad para él y la posibilidad de notar antes cualquier cambio. También tiene sus retos, como el gato tumbado sobre el teclado, los maullidos en mitad de una reunión o el que exige atención cada media hora. Con unas pocas rutinas, los dos salís ganando.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

German Rex
German Rex · foto de Heikki Siltala (CC BY 3.0)

Por qué se sienta en el teclado

Hay varias razones, y suelen sumarse. El portátil está caliente, y a los gatos les encanta el calor. Es el lugar donde está tu atención, y el gato quiere estar donde tú miras. Al sentarse encima consigue que le hagas caso, aunque sea para apartarle, así que el comportamiento se refuerza. Y es una superficie a la altura de tu cara, desde donde puede frotarse contigo. No hay que tomárselo como una molestia deliberada: es una forma de buscar tu compañía. La solución pasa por ofrecerle un sitio igual de atractivo junto a ti, no por apartarle una y otra vez, que solo convierte el teclado en un juego.

Un sitio para él junto a tu mesa

Coloca una cama cómoda junto a tu escritorio o, mejor aún, encima de la mesa, a un lado del ordenador: una caja con una manta, una cama tipo cueva o una alfombrilla térmica autocalentable. Si está cerca de ti y es cálida, muchos gatos acaban prefiriéndola al teclado. Puedes reforzarlo dándole un premio cuando se tumbe allí. Una repisa o un rascador alto junto a una ventana cercana también puede atraer su atención. Lo importante es que tenga un sitio cómodo desde el que pueda verte y estar contigo, porque eso es lo que busca. Y aprende el atajo para bloquear el teclado: te ahorrará correos enviados por una pata.

Juego en las pausas

Aprovecha las pausas del trabajo para jugar con tu gato. Unas sesiones de cinco o diez minutos con una caña, varias veces al día, le ayudarán a gastar energía y a estar más tranquilo mientras trabajas. Lo ideal es imitar una caza completa: acechar, perseguir, atrapar, y terminar con un pequeño premio o una parte de su comida. Puede ser una buena forma de organizar tu propio descanso, levantándote de la silla y moviéndote un poco. Un gato que ha jugado a media mañana y a media tarde es un gato que, después, se echa una siesta larga en su cama. Y un gato que no ha jugado nada te buscará en el peor momento.

Las videollamadas

Los gatos parecen tener un sexto sentido para aparecer en mitad de las reuniones. Para reducir las interrupciones, juega con él justo antes de una reunión importante, y dale después un comedero de rompecabezas o un juguete relleno de premios que le mantenga ocupado. Si maúlla o insiste, intenta no hacerle caso durante la llamada: si cada vez que maúlla le das algo, aprenderá a hacerlo más. Si necesitas cerrar la puerta para una reunión, asegúrate de que fuera tiene agua, su arenero y un sitio cómodo. Y no te preocupes demasiado: la mayoría de tus compañeros agradecerán un breve cameo felino.

Ni atención constante ni ninguna

Uno de los riesgos del teletrabajo es que el gato se acostumbre a tener atención en cualquier momento. Si cada vez que te pide caricias, comida o juego se lo das, aprenderá a pedirlo cada vez más. Lo mejor es establecer una rutina predecible: sesiones de juego a horas más o menos fijas, comidas en sus horarios, y ratos de compañía tranquila. Fuera de esos momentos, puedes ignorar con cariño sus demandas insistentes. Pero tampoco caigas en el extremo contrario: tenerte en casa todo el día y que no le hagas ningún caso también puede frustrarle. Lo ideal es que los dos tengáis vuestro espacio y vuestros ratos juntos.

La comida y los horarios

Tener a alguien en casa todo el día puede convertir el horario de comidas en una negociación continua. Muchos gatos aprenden que, si insisten lo suficiente, acaban consiguiendo algo. Mantén sus horarios de comida, reparte su ración diaria en varias tomas pequeñas, como haría un gato en la naturaleza, y usa comederos de rompecabezas o un comedero automático, que hace que la comida no dependa de ti. Si le das premios durante el día, réstalos de su ración total, para que no gane peso. Los gatos de interior con dueños que teletrabajan tienen más oportunidades de pedir comida, y más riesgo de sobrepeso si se cede.

Cables, sillas y otros peligros

Un espacio de trabajo en casa puede tener algunos peligros para el gato. Los cables de los cargadores y los ordenadores, que algunos gatos muerden; las gomas, clips y grapas, que pueden tragar; las tazas de café o té, que pueden volcar y quemarse; y las sillas con ruedas, que pueden pillarle la cola o una pata. Protege los cables con canaletas o fundas, guarda los objetos pequeños y presta atención al mover la silla. Si usas una estufa o un calefactor bajo la mesa, asegúrate de que el gato no puede acercarse demasiado. Y no dejes al alcance medicamentos, cremas o productos que puedas usar en tu jornada.

Una ventaja: le conoces mejor

Pasar más tiempo en casa te permite observar mejor a tu gato y conocer sus rutinas, lo que es una gran ventaja para detectar a tiempo cualquier cambio. Te darás cuenta antes si come menos, bebe más, va más al arenero, duerme más de lo habitual, se esconde o cambia su comportamiento. Muchas enfermedades felinas se manifiestan con cambios sutiles en la rutina, y quien pasa más tiempo con el gato tiene más posibilidades de notarlos. Aprovéchalo: si ves algo que te llama la atención, apúntalo y coméntaselo al veterinario. A veces, notar un cambio a tiempo marca la diferencia.

Cuando vuelvas a la oficina

Si después de un tiempo teletrabajando vuelves a la oficina, tu gato puede notar el cambio. Algunos gatos que se han acostumbrado a tu compañía constante pueden mostrar signos de estrés: maullar más, hacer pis fuera del arenero, comer menos o más, o estar más pegados a ti cuando llegas. Para evitarlo, haz la transición poco a poco si puedes: empieza a salir de casa algunas horas antes de volver del todo, mantén las rutinas de juego y comida, y déjale entretenimiento cuando no estés. Si ves que el cambio le afecta mucho, consulta con tu veterinario, que puede ayudarte a valorar si hay un problema de ansiedad por separación.

Si teletrabajáis varios en casa

Cuando hay varias personas trabajando desde casa, el gato puede tener más atención de la que necesita o, al contrario, ninguna, porque cada uno piensa que se encarga el otro. Repartid las tareas: quién juega con él a media mañana, quién le da de comer y quién limpia el arenero. Y poneos de acuerdo en las normas: si una persona le deja subir a la mesa y otra le baja, el gato no entenderá nada. También conviene que tenga una habitación tranquila a la que retirarse cuando hay mucho movimiento o llamadas en voz alta, con su cama, su agua y su arenero. Un gato que siempre tiene un sitio donde estar en paz lleva mucho mejor tener a toda la familia en casa.

Lo que importa

El gato se sube al teclado porque está caliente y es donde está tu atención: ponle una cama cálida junto al ordenador. Juega con él en las pausas, mantén horarios de comida con comederos de rompecabezas y no premies las demandas insistentes. Protege los cables. Y si vuelves a la oficina, haz la transición poco a poco.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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