Munchkin
También conocido como: Gato salchicha · Gato de patas cortas · Gato enano · Munchkin cat · Gato corgi





Fotos: Tasy Hong (CC0) · Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0) · Doug McCaughan from Knoxville, TN, USA (CC BY-SA 2.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
En 1983 la profesora Sandra Hochenedel encontró en Rayville (Luisiana) una gata de patas cortas escondida bajo una camioneta. La llamó Blackberry, y de uno de sus hijos, Toulouse, sale la mayoría de los Munchkin actuales. Sus patas cortas se deben a una mutación dominante que causa una forma de condrodisplasia, el mismo tipo de alteración que da las patas cortas al teckel. Con dos copias del gen, los embriones mueren antes de nacer, así que siempre se cruza con gatos de patas normales. Es juguetón y sociable, pero salta peor que cualquier gato. TICA lo reconoce; la FIFe, la GCCF británica y la CFA estadounidense no.
Carácter
Cuidados
Facilita su vida: rampas y escalones hacia sofás y ventanas, areneros de borde bajo, rascadores anchos y bajos. Mantenlo delgado, porque cada gramo carga su columna y sus articulaciones. Juego diario a ras de suelo. Revisa la columna y la marcha con el veterinario cada año. Si buscas el carácter, un gato de patas normales hace lo mismo sin riesgo.
Salud
La condrodisplasia es en sí una alteración del desarrollo del hueso. Se han descrito lordosis (columna hundida), pectus excavatum (tórax hundido) y artrosis precoz por la carga anómala en las articulaciones. No hay estudios a gran escala, y por eso muchas asociaciones y veterinarios piden no criarlo. Hereda además los riesgos de las razas con las que se cruce.
Cómo es de gatito
Un gatito de Munchkin no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
Es un gatito de mucha actividad (4 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 30 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 3,3 kilos.
Aprende con facilidad (4 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Munchkin
Un día normal con un Munchkin adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 30 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
En una raza de actividad 4 sobre 5, ese juego no es opcional: un Munchkin que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.
Es de voz suave (2 sobre 5). Precisamente por eso, si un día empieza a maullar mucho más de lo normal, tómatelo como una señal: dolor, estrés o, en las gatas sin esterilizar, el celo.
El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Munchkin adulto y esterilizado de unos 3,3 kg necesita alrededor de 203 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 52 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 190 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Munchkin, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Munchkin está entre los 12 y los 15 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Munchkin sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
Conviene saberlo antes: la pata corta es una condrodisplasia, una alteración del hueso, no un rasgo estético neutro. Por eso hay asociaciones felinas, como la FIFe, que no reconocen la raza, y veterinarios que desaconsejan criarla.
Es una raza con una carga hereditaria importante (2 sobre 5 en salud), así que aquí elegir criador cambia por completo lo que vas a vivir y lo que vas a pagar en veterinario durante los 12–15 años que vive. No es un detalle: es la decisión.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Munchkin. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
Su nombre viene de los munchkins, los habitantes bajitos de El mago de Oz.
Se presentó al gran público en una exposición de 1991 en el Madison Square Garden, con mucha polémica.
Ya en los años cuarenta se describieron en Reino Unido gatos de patas cortas que vivieron varias generaciones.
Muchos se sientan sobre las patas traseras como un suricato para mirar alrededor.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Munchkin?
Un Munchkin vive de media entre 12 y 15 años, en la línea de la media felina. En el Munchkin, elegir bien el criador y hacer revisiones pesa bastante en esa cifra.
¿Cuánto pesa un Munchkin adulto?
Un Munchkin adulto pesa 2,5–4 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 13–20 cm a la cruz. Es de las razas pequeñas: la media del gato doméstico ronda los cuatro kilos y este se queda por debajo.
¿Cuánto juego necesita un Munchkin?
Unos 30 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Munchkin es activo de verdad: si no gasta energía jugando, la gasta de madrugada o con tus tobillos.
¿Suelta mucho pelo el Munchkin?
El Munchkin tiene el pelo corto o semilargo, según la línea. Suelta poco: apenas se nota en casa. Con una pasada semanal de guante de goma basta.
¿Es el Munchkin un buen gato para piso?
Sí. El Munchkin se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.
¿Se lleva bien el Munchkin con los niños?
El Munchkin es de las razas más pacientes con los niños: tolerante, juguetón y poco arisco. Aun así, un gato siempre necesita poder retirarse cuando ha tenido bastante.
¿Se lleva bien el Munchkin con los perros?
El Munchkin suele llevarse bien con perros educados si las presentaciones se hacen poco a poco.
¿Se lleva bien el Munchkin con otros gatos?
El Munchkin suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido.
¿Maúlla mucho el Munchkin?
Poco. El Munchkin tiene la voz suave y la usa sobre todo para pedir.
¿Puede quedarse solo en casa un Munchkin?
Sí, durante una jornada normal, si tiene rutina, juguetes y un rato de juego contigo al volver. El Munchkin no es de los más dependientes, pero tampoco de los más independientes. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el Munchkin?
No. El Munchkin no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Munchkin?
La condrodisplasia es en sí una alteración del desarrollo del hueso. Se han descrito lordosis (columna hundida), pectus excavatum (tórax hundido) y artrosis precoz por la carga anómala en las articulaciones. No hay estudios a gran escala, y por eso muchas asociaciones y veterinarios piden no criarlo. Hereda además los riesgos de las razas con las que se cruce. En resumen, el Munchkin tiene una carga hereditaria apreciable: las pruebas de los padres marcan la diferencia.
¿Cuánto cuesta mantener un Munchkin?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Munchkin cuesta 820 – 1140 € al año, unos 80 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. Y como es una raza con problemas hereditarios, el seguro o el colchón para sustos pesan más que en otras. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 15 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Munchkin, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





