Bobtail japonés
También conocido como: Japanese Bobtail · Gato japonés · Gato de la suerte · Maneki neko · Bobtail japonés de pelo largo






Fotos: Marine-Blue (CC0) · Linrx81 (CC BY-SA 4.0) · Valter Wei (CC BY-SA 2.0) · Autor desconocido (CC BY-SA 3.0) · Speznas35 (CC BY-SA 3.0) · jonny-mt (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Variedades
Dos variedades de pelo
Cómo es
Llegó a Japón desde China o Corea hace al menos mil años y forma parte de su arte y su folclore: muchas figuras del maneki-neko, el gato que saluda con la pata y atrae la suerte, representan un bobtail tricolor. Su cola corta, como un pompón, se debe a un gen recesivo que, a diferencia del Manx, no se asocia a problemas de columna. Cada cola es diferente. Llegó a Estados Unidos en 1968 de la mano de Elizabeth Freret. Es un gato activo, listo, muy sociable y hablador, con una voz cantarina. Aprende juegos de traer y le encanta el agua.
Carácter
Cuidados
Pelo fácil: cepillado semanal, algo más en la variedad de pelo largo. No toques ni manipules la cola con brusquedad: es sensible. Necesita juego diario y compañía. Se lleva bien con niños, perros y otros gatos, y se adapta bien al piso si tiene donde trepar. Aprende a ir con arnés y a traer juguetes, y disfruta con el clicker. Lleva mal la soledad prolongada: mejor con otro gato.
Salud
Raza muy sana: el gen de la cola corta no se asocia a malformaciones de la columna como en el Manx. No tiene enfermedades hereditarias propias bien descritas. Revisiones y control dental normales. Su pelo con poco subpelo lo hace algo más sensible al frío que otros gatos. Revisiones anuales y vacunas al día.
Cómo es de gatito
Un gatito de Bobtail japonés no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Si en casa hay perro, es el mejor momento para presentarlos: el Bobtail japonés es de las razas que mejor conviven con ellos (5 sobre 5).
Es un gatito de mucha actividad (5 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 45 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 3,5 kilos.
Aprende con facilidad (5 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Bobtail japonés
Un día normal con un Bobtail japonés adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 45 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
En una raza de actividad 5 sobre 5, ese juego no es opcional: un Bobtail japonés que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.
Es un gato hablador (4 sobre 5): saluda, pide y comenta. Si le contestas o le das comida cada vez que maúlla, aprende que funciona y maúlla más, también de noche. Rutinas fijas de comida y una sesión de juego antes de dormir lo reducen mucho; callarse del todo, no se va a callar.
Lleva mal la soledad (2 sobre 5). Si pasáis fuera toda la jornada, la solución que mejor funciona en esta raza no son más juguetes, sino un segundo gato de energía parecida, presentado con calma.
El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Bobtail japonés adulto y esterilizado de unos 3,5 kg necesita alrededor de 215 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 55 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 190 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 15 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Bobtail japonés, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Bobtail japonés está entre los 14 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Bobtail japonés sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del gatito concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Bobtail japonés. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
Según la tradición, en 1602 un edicto obligó a soltar a los gatos de Kioto para proteger los gusanos de seda de los ratones.
El maneki-neko, el gato de la suerte de las tiendas, suele representar un bobtail japonés tricolor.
No hay dos colas iguales: cada una tiene sus propios nudos y curvas.
La CFA lo reconoció para campeonato en 1976.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Bobtail japonés?
Un Bobtail japonés vive de media entre 14 y 16 años, en la línea de la media felina. El Bobtail japonés es una raza sana en general, y con cuidados normales lo habitual es llegar a la parte alta.
¿Cuánto pesa un Bobtail japonés adulto?
Un Bobtail japonés adulto pesa 2,5–4,5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 20–25 cm a la cruz. Es de las razas pequeñas: la media del gato doméstico ronda los cuatro kilos y este se queda por debajo.
¿Cuánto juego necesita un Bobtail japonés?
Unos 45 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Bobtail japonés es de actividad muy alta: además del juego necesita trepar, rompecabezas de comida y cosas nuevas, o se aburre, y un gato aburrido se busca la vida él solo.
¿Suelta mucho pelo el Bobtail japonés?
El Bobtail japonés tiene el pelo corto o semilargo, sedoso y con poco subpelo. Suelta poco: apenas se nota en casa. El cepillado es cosa de un momento a la semana.
¿Es el Bobtail japonés un buen gato para piso?
Sí. El Bobtail japonés se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad. Y con los vecinos, un aviso: el Bobtail japonés maúlla mucho, también de noche.
¿Se lleva bien el Bobtail japonés con los niños?
El Bobtail japonés es de las razas más pacientes con los niños: tolerante, juguetón y poco arisco. Aun así, un gato siempre necesita poder retirarse cuando ha tenido bastante. Su juego es intenso y con uñas: mejor caña y juguetes que manos.
¿Se lleva bien el Bobtail japonés con los perros?
El Bobtail japonés es de las razas que mejor conviven con perros: con una presentación tranquila, muchos acaban durmiendo juntos.
¿Se lleva bien el Bobtail japonés con otros gatos?
El Bobtail japonés suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido. De hecho, como lleva mal la soledad, un segundo gato suele ser buena idea si pasáis muchas horas fuera.
¿Maúlla mucho el Bobtail japonés?
Bastante. El Bobtail japonés es hablador y te va a contestar; si respondes a cada maullido con comida, maullará más.
¿Puede quedarse solo en casa un Bobtail japonés?
Regular. El Bobtail japonés aguanta ratos, pero las jornadas largas se le hacen eternas y lo nota su comportamiento. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es el Bobtail japonés un buen gato para primerizos?
El Bobtail japonés es de los gatos más listos para aprender: con clicker hace trucos, va con arnés y abre puertas. El riesgo es el contrario: si no le das qué hacer, se lo inventa. Es buena opción para un primer gato.
¿Es hipoalergénico el Bobtail japonés?
No. El Bobtail japonés no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Bobtail japonés?
Raza muy sana: el gen de la cola corta no se asocia a malformaciones de la columna como en el Manx. No tiene enfermedades hereditarias propias bien descritas. Revisiones y control dental normales. Su pelo con poco subpelo lo hace algo más sensible al frío que otros gatos. Revisiones anuales y vacunas al día. En resumen, el Bobtail japonés es una raza sana; lo que más le amenaza es lo de cualquier gato: peso, dientes y riñón con la edad.
¿Cuánto cuesta mantener un Bobtail japonés?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Bobtail japonés cuesta 750 – 1040 € al año, unos 75 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Bobtail japonés, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





