Raas
También conocido como: Busok · Kucing Raas · Gato de Raas · Busok Raas · Gato de Madura






Fotos: I Putu Aditya Perdana (CC BY-SA 4.0) · Arsha Fathan (CC0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Procede de la isla de Raas, al este de Madura, en la provincia indonesia de Java Oriental, donde el aislamiento formó durante siglos una población de gatos propia. Tradicionalmente no se vendía: los kyai, líderes religiosos locales, lo regalaban a invitados ilustres, así que nunca fue un gato común. Ninguna de las grandes asociaciones internacionales lo reconoce; tiene estatus provisional con el nombre de Busok en la Feline Fanciers Federation de Hong Kong, y su cría la supervisa una asociación local con seis criaderos oficiales en Indonesia. Es mediano, musculoso y de cabeza triangular, con una cola natural muy corta, desde inexistente hasta unos 10 cm, a menudo con un pliegue en la punta. Muy activo, con una voz grave y potente, y muy apegado a su gente.
Carácter
Cuidados
Su pelo se cuida con un cepillado semanal. Es un gato de mucha actividad que necesita juego diario, sitios para trepar y compañía. Según sus criadores es sensible al frío y a la humedad, así que agradece una casa templada y camas calientes. Fuera de Indonesia es prácticamente imposible de encontrar: desconfía de quien venda «raas» sin documentación de un criadero oficial.
Salud
Hay muy pocos datos de salud de la raza. En 2016 se calculaba que quedaban menos de cien ejemplares de linaje puro, así que la consanguinidad es un riesgo real. Las colas muy cortas o ausentes se deben a vértebras alteradas; en otras razas sin cola, como el Manx, se asocian a problemas de columna, por lo que el veterinario debe revisar la espalda y la marcha del gatito.
Cómo es de gatito
Un gatito de Raas no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
Es un gatito de mucha actividad (5 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 40 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 4 kilos.
Aprende sin dificultades especiales si las sesiones son cortas y con premio: el arenero, el rascador y el transportín, lo primero.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Raas
Un día normal con un Raas adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 40 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
En una raza de actividad 5 sobre 5, ese juego no es opcional: un Raas que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.
Es un gato hablador (4 sobre 5): saluda, pide y comenta. Si le contestas o le das comida cada vez que maúlla, aprende que funciona y maúlla más, también de noche. Rutinas fijas de comida y una sesión de juego antes de dormir lo reducen mucho; callarse del todo, no se va a callar.
El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Raas adulto y esterilizado de unos 4 kg necesita alrededor de 238 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 61 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Raas, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Raas está entre los 12 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Raas sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del gatito concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Raas. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
En la isla se le llama busok, y al de color chocolate, amethyst.
Tradicionalmente no se vendía: los kyai lo regalaban a los invitados de honor.
En 2016 se calculaba que quedaban menos de cien ejemplares de linaje puro.
La comisión electoral de Sumenep usó un busok como mascota de las elecciones locales de 2024.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Raas?
Un Raas vive de media entre 12 y 16 años, en la línea de la media felina. El Raas es una raza sana en general, y con cuidados normales lo habitual es llegar a la parte alta.
¿Cuánto pesa un Raas adulto?
Un Raas adulto pesa 3–5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 23–28 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.
¿Cuánto juego necesita un Raas?
Unos 40 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Raas es de actividad muy alta: además del juego necesita trepar, rompecabezas de comida y cosas nuevas, o se aburre, y un gato aburrido se busca la vida él solo.
¿Suelta mucho pelo el Raas?
El Raas tiene el pelo de corto a medio, liso, brillante y pegado al cuerpo. Suelta poco: apenas se nota en casa. El cepillado es cosa de un momento a la semana.
¿Es el Raas un buen gato para piso?
Sí. El Raas se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad. Y con los vecinos, un aviso: el Raas maúlla mucho, también de noche.
¿Se lleva bien el Raas con los niños?
El Raas convive con niños sin problema si se respetan sus normas: no cogerlo a la fuerza, dejarle sitios altos para retirarse y no molestarlo mientras come o duerme. Su juego es intenso y con uñas: mejor caña y juguetes que manos.
¿Se lleva bien el Raas con los perros?
Depende del perro y de cómo se hagan las presentaciones. El Raas convive con perros tranquilos si tiene sitios altos donde estar a salvo.
¿Se lleva bien el Raas con otros gatos?
El Raas convive con otros gatos si la presentación es gradual y cada uno tiene su espacio y sus recursos.
¿Maúlla mucho el Raas?
Bastante. El Raas es hablador y te va a contestar; si respondes a cada maullido con comida, maullará más.
¿Puede quedarse solo en casa un Raas?
Sí, durante una jornada normal, si tiene rutina, juguetes y un rato de juego contigo al volver. El Raas no es de los más dependientes, pero tampoco de los más independientes. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el Raas?
No. El Raas no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Raas?
Hay muy pocos datos de salud de la raza. En 2016 se calculaba que quedaban menos de cien ejemplares de linaje puro, así que la consanguinidad es un riesgo real. Las colas muy cortas o ausentes se deben a vértebras alteradas; en otras razas sin cola, como el Manx, se asocian a problemas de columna, por lo que el veterinario debe revisar la espalda y la marcha del gatito. En resumen, el Raas es una raza sana; lo que más le amenaza es lo de cualquier gato: peso, dientes y riñón con la edad.
¿Cuánto cuesta mantener un Raas?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Raas cuesta 830 – 1150 € al año, unos 80 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Raas, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





