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Somalí, gato de tamaño mediano de Estados Unidos, de pelo semilargo

Somalí

El abisinio con cola de zorro

También conocido como: Somali · Abisinio de pelo largo · Gato somalí · Gato zorro

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Somalí, gato de tamaño mediano de Estados Unidos, de pelo semilargoSomalí, gato de tamaño mediano de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 2)Somalí, gato de tamaño mediano de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 3)Somalí, gato de tamaño mediano de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 4)Somalí, gato de tamaño mediano de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 5)Somalí, gato de tamaño mediano de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 6)

Fotos: AbuDun91919 (CC BY-SA 4.0) · Pieter Lanser from The Netherlands (CC BY 2.0) · Gferon (CC BY-SA 4.0) · Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0), vía Wikimedia Commons.

Ficha

23–28 cmAltura a la cruz
3–5,5 kgPeso adulto
12–15 añosEsperanza de vida
45 min de juego/díaJuego diario
GrupoPelo semilargo
OrigenEstados Unidos / Canadá
TamañoMediano
PeloSemilargo, fino, con pelo tictac y cola muy poblada
ColoresRuddy (el habitual), rojo o sorrel, azul, fawn y sus versiones plateadas
HipoalergénicoNo
Origen de la raza1978
Camada típica*3 a 5 gatitos
Coste estimado*880 – 1220 € al año

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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.

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Cómo es

En camadas de abisinios aparecían gatitos de pelo largo, que durante años se regalaron discretamente. En los años sesenta, la criadora estadounidense Evelyn Mague y otros criadores de Canadá y Australia decidieron criarlos como raza propia, y la CFA la reconoció en 1978. Lo llamaron Somalí por la vecindad de Somalia con Etiopía, la antigua Abisinia. Tiene el cuerpo atlético del abisinio, el pelo tictac con varias bandas de color en cada pelo, una gola en el cuello y una cola tan poblada que se le llama gato zorro. Es puro movimiento: curioso, juguetón, payaso y muy de gente, aunque no especialmente de brazos.

Carácter

ActivoCuriosoTraviesoSociable
Actividad
5/5
Con niños
4/5
Con perros
4/5
Con otros gatos
4/5
Facilidad para aprender
4/5
Cuánto maúllamenos es mejor
2/5
Caída de pelomenos es mejor
3/5
Necesidad de cepilladomenos es mejor
3/5
Robustez de salud
3/5
Vida en piso
3/5
Aguanta la soledad
2/5
Apto para primerizos
3/5
cuanto más, mejor cuanto menos, mejor

Cuidados

Cepillado una o dos veces por semana; su pelo es fino y se enreda poco, salvo en la gola y los pantalones de las patas. Lo exigente es la actividad: necesita sitios para trepar, juegos de caza varias veces al día y retos mentales, porque un somalí aburrido es destructivo. Lleva mal estar solo muchas horas; otro gato activo ayuda. Revisa los dientes: la gingivitis es frecuente.

Salud

Comparte con el abisinio la atrofia progresiva de retina (formas rdAc y rdy, con prueba genética para rdAc), la deficiencia de piruvato quinasa (con prueba), la amiloidosis renal y la gingivitis. Exige las pruebas de PRA y de piruvato quinasa de los padres y cuida su boca desde joven.

Información divulgativa sobre tendencias de la raza, no un diagnóstico. Cualquier síntoma debe valorarlo tu veterinario.

Cómo es de gatito

Un gatito de Somalí no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.

El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.

Es un gatito de mucha actividad (5 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 45 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 4,3 kilos.

Aprende con facilidad (4 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.

Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.

Un día normal con un Somalí

Un día normal con un Somalí adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 45 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.

En una raza de actividad 5 sobre 5, ese juego no es opcional: un Somalí que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.

Es de voz suave (2 sobre 5). Precisamente por eso, si un día empieza a maullar mucho más de lo normal, tómatelo como una señal: dolor, estrés o, en las gatas sin esterilizar, el celo.

Lleva mal la soledad (2 sobre 5). Si pasáis fuera toda la jornada, la solución que mejor funciona en esta raza no son más juguetes, sino un segundo gato de energía parecida, presentado con calma.

El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.

Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.

Qué darle de comer

Un Somalí adulto y esterilizado de unos 4,3 kg necesita alrededor de 249 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 64 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.

El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias, algo que en esta raza no es un detalle: su ficha de salud ya apunta problemas en esa zona.

Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.

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Qué esperar en cada etapa

Los primeros seis meses

Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.

De los seis meses a los dos años

La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Somalí, a los dos años ya es el gato que va a ser.

De los dos a los 11 años

Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde, y en esta raza el riñón es lo primero que hay que vigilar.

A partir de los 11

Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.

El final

La esperanza de vida del Somalí está entre los 12 y los 15 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.

Si vas a comprar uno

Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Somalí sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.

En el Somalí en concreto, pide la prueba genética de atrofia progresiva de retina y la prueba de déficit de piruvato quinasa (PK-def). Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.

Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla: las pruebas de los padres marcan la diferencia.

Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Somalí. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.

Con qué se confunde

Curiosidades

Su nombre es un guiño a la vecindad entre Somalia y Etiopía, la antigua Abisinia.

Al ser más largo, cada pelo tiene más bandas de color que el del abisinio, lo que le da un brillo especial.

Los gatitos nacen bastante oscuros y el color del tictac se va definiendo con los meses.

Ya aparecían abisinios de pelo largo antes de la cría organizada, señal de que el gen llevaba tiempo en la raza.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años vive un Somalí?

Un Somalí vive de media entre 12 y 15 años, en la línea de la media felina. El Somalí tiene una salud corriente: con revisiones anuales y el peso controlado suele llegar bien.

¿Cuánto pesa un Somalí adulto?

Un Somalí adulto pesa 3–5,5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 23–28 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.

¿Cuánto juego necesita un Somalí?

Unos 45 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Somalí es de actividad muy alta: además del juego necesita trepar, rompecabezas de comida y cosas nuevas, o se aburre, y un gato aburrido se busca la vida él solo.

¿Suelta mucho pelo el Somalí?

El Somalí tiene el pelo semilargo, fino, con pelo tictac y cola muy poblada. Suelta lo normal en un gato, con más caída en primavera y otoño. Pide cepillado un par de veces por semana.

¿Es el Somalí un buen gato para piso?

El Somalí puede vivir en un piso si le compensas el espacio con altura: rascadores de suelo a techo, repisas y juego diario. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.

¿Se lleva bien el Somalí con los niños?

El Somalí suele llevarse bien con los niños y les sigue el juego. Aun así, conviene enseñarles a tratarlo y supervisar con los más pequeños. Su juego es intenso y con uñas: mejor caña y juguetes que manos.

¿Se lleva bien el Somalí con los perros?

El Somalí suele llevarse bien con perros educados si las presentaciones se hacen poco a poco.

¿Se lleva bien el Somalí con otros gatos?

El Somalí suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido. De hecho, como lleva mal la soledad, un segundo gato suele ser buena idea si pasáis muchas horas fuera.

¿Maúlla mucho el Somalí?

Poco. El Somalí tiene la voz suave y la usa sobre todo para pedir.

¿Puede quedarse solo en casa un Somalí?

Regular. El Somalí aguanta ratos, pero las jornadas largas se le hacen eternas y lo nota su comportamiento. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.

¿Es hipoalergénico el Somalí?

No. El Somalí no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.

¿Qué enfermedades tiene el Somalí?

Comparte con el abisinio la atrofia progresiva de retina (formas rdAc y rdy, con prueba genética para rdAc), la deficiencia de piruvato quinasa (con prueba), la amiloidosis renal y la gingivitis. Exige las pruebas de PRA y de piruvato quinasa de los padres y cuida su boca desde joven. En resumen, la salud del Somalí está en la media: revisión anual y analítica a partir de los siete u ocho años.

¿Cuánto cuesta mantener un Somalí?

Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Somalí cuesta 880 – 1220 € al año, unos 85 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 15 años siguientes.

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