Angora turco
También conocido como: Angora · Gato de Angora · Turkish Angora · Gato angora






Fotos: Franzioseph (CC BY-SA 4.0) · Daly69 (CC BY-SA 3.0) · Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0) · Himbeerchen (CC BY-SA 3.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Es uno de los gatos de pelo largo más antiguos: llegó a Europa desde Turquía hacia el siglo XVII y durante mucho tiempo «angora» fue sinónimo de gato de pelo largo, hasta que el persa lo eclipsó y casi desapareció fuera de su país. Se salvó gracias al zoo de Ankara, que mantenía un programa de cría de angoras blancos y del que salieron, en los años sesenta, los ejemplares que se llevaron criadores estadounidenses. Es esbelto, de huesos finos, con un manto sedoso sin subpelo y una cola en pluma preciosa. De carácter es muy activo, listo y con mucha personalidad: le gusta mandar, subirse a lo más alto y participar en todo.
Carácter
Cuidados
Su pelo fino apenas se enreda: basta un cepillado semanal, y muda menos de lo que parece. Lo exigente es su energía: necesita rascadores altos, juego de caza a diario y retos, o se dedicará a tirar cosas de las estanterías. Muchos sienten curiosidad por el agua. Prefiere ser el gato jefe, así que presenta a otros gatos con paciencia. Si es blanco, protege del sol orejas y nariz.
Salud
Los blancos de ojos azules o dispares tienen más riesgo de sordera congénita por el gen blanco dominante; conviene la prueba BAER en los gatitos. En algunas líneas se ha descrito una ataxia hereditaria, mortal en gatitos, y cardiomiopatía hipertrófica. En general es robusto; pide las revisiones de los padres.
Cómo es de gatito
Un gatito de Angora turco no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
Es un gatito de mucha actividad (5 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 45 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 4 kilos.
Aprende con facilidad (4 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Angora turco
Un día normal con un Angora turco adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 45 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
En una raza de actividad 5 sobre 5, ese juego no es opcional: un Angora turco que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.
Lleva mal la soledad (2 sobre 5). Si pasáis fuera toda la jornada, la solución que mejor funciona en esta raza no son más juguetes, sino un segundo gato de energía parecida, presentado con calma.
El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Angora turco adulto y esterilizado de unos 4 kg necesita alrededor de 238 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 61 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Angora turco, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Angora turco está entre los 12 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Angora turco sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
En el Angora turco en concreto, pide ecocardiografía de los reproductores para descartar cardiomiopatía hipertrófica y la prueba de audición BAER de los gatitos blancos. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del gatito concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Angora turco. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
En Turquía se considera un tesoro nacional, y el zoo de Ankara sigue criando angoras blancos.
Una leyenda popular turca cuenta que Atatürk se reencarnaría en un angora blanco de ojos dispares.
El angora de ojos dispares, uno azul y otro ámbar, es el más apreciado en Turquía.
Como no tiene subpelo, en verano parece casi un gato de pelo corto, salvo por la cola.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Angora turco?
Un Angora turco vive de media entre 12 y 16 años, en la línea de la media felina. El Angora turco es una raza sana en general, y con cuidados normales lo habitual es llegar a la parte alta.
¿Cuánto pesa un Angora turco adulto?
Un Angora turco adulto pesa 3–5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 23–28 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.
¿Cuánto juego necesita un Angora turco?
Unos 45 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Angora turco es de actividad muy alta: además del juego necesita trepar, rompecabezas de comida y cosas nuevas, o se aburre, y un gato aburrido se busca la vida él solo.
¿Suelta mucho pelo el Angora turco?
El Angora turco tiene el pelo semilargo, fino y sedoso, sin subpelo; cola en pluma. Suelta poco: apenas se nota en casa. Con una pasada semanal de guante de goma basta.
¿Es el Angora turco un buen gato para piso?
Sí. El Angora turco se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.
¿Se lleva bien el Angora turco con los niños?
El Angora turco suele llevarse bien con los niños y les sigue el juego. Aun así, conviene enseñarles a tratarlo y supervisar con los más pequeños. Su juego es intenso y con uñas: mejor caña y juguetes que manos.
¿Se lleva bien el Angora turco con los perros?
El Angora turco suele llevarse bien con perros educados si las presentaciones se hacen poco a poco.
¿Se lleva bien el Angora turco con otros gatos?
El Angora turco convive con otros gatos si la presentación es gradual y cada uno tiene su espacio y sus recursos. De hecho, como lleva mal la soledad, un segundo gato suele ser buena idea si pasáis muchas horas fuera.
¿Maúlla mucho el Angora turco?
Lo normal en un gato. El Angora turco maúlla para saludar y para pedir comida, sin llegar a ser pesado.
¿Puede quedarse solo en casa un Angora turco?
Regular. El Angora turco aguanta ratos, pero las jornadas largas se le hacen eternas y lo nota su comportamiento. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el Angora turco?
No. El Angora turco no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Angora turco?
Los blancos de ojos azules o dispares tienen más riesgo de sordera congénita por el gen blanco dominante; conviene la prueba BAER en los gatitos. En algunas líneas se ha descrito una ataxia hereditaria, mortal en gatitos, y cardiomiopatía hipertrófica. En general es robusto; pide las revisiones de los padres. En resumen, el Angora turco es una raza sana; lo que más le amenaza es lo de cualquier gato: peso, dientes y riñón con la edad.
¿Cuánto cuesta mantener un Angora turco?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Angora turco cuesta 830 – 1150 € al año, unos 80 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Angora turco, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





