Las 60 razas

Escribe para filtrar, o entra por grupo. Ver los listados temáticos →
Van turco, gato de tamaño grande de Turquía, de pelo semilargo

Van turco

El gato al que le gusta el agua

También conocido como: Turkish Van · Gato del lago Van · Gato nadador · Van kedisi

Ver el comparador

Van turco, gato de tamaño grande de Turquía, de pelo semilargoVan turco, gato de tamaño grande de Turquía, de pelo semilargo (foto 2)Van turco, gato de tamaño grande de Turquía, de pelo semilargo (foto 3)Van turco, gato de tamaño grande de Turquía, de pelo semilargo (foto 4)Van turco, gato de tamaño grande de Turquía, de pelo semilargo (foto 5)Van turco, gato de tamaño grande de Turquía, de pelo semilargo (foto 6)

Fotos: Gelweo (CC BY-SA 4.0) · Heikki Siltala (CC BY-SA 3.0) · Louiethe27th (CC BY-SA 4.0) · Effervescing Elephant (CC BY-SA 2.0) · Zach Pharr (Public domain) · BabybirdOli (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

Ficha

28–35 cmAltura a la cruz
4,5–8 kgPeso adulto
12–16 añosEsperanza de vida
45 min de juego/díaJuego diario
GrupoPelo semilargo
OrigenTurquía
TamañoGrande
PeloSemilargo, de tacto de cachemira, sin subpelo y repelente al agua
ColoresPatrón van: cuerpo blanco con color solo en la cabeza y la cola
HipoalergénicoNo
Origen de la raza1955
Camada típica*3 a 6 gatitos
Coste estimado*910 – 1260 € al año

Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →

* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.

¿Encaja este gato contigo? Haz el test y verás aquí tu porcentaje de compatibilidad con Van turco y con cualquier otra raza. Hacer el test

Cómo es

Procede de la región del lago Van, en el este de Turquía, y llegó a Occidente en 1955, cuando las británicas Laura Lushington y Sonia Halliday volvieron de un viaje con dos gatos de la zona. El GCCF lo reconoció en 1969. Es grande, musculoso y de crecimiento lento, con un manto semilargo sin subpelo, casi impermeable, y el patrón que da nombre a todos los gatos de este tipo: cuerpo blanco con manchas de color solo en la cabeza y la cola. Tiene fama de disfrutar del agua, y muchos juegan con el grifo o se meten en la ducha. Es activo, independiente y bastante cabezota; no se deja coger cuando no quiere.

Carácter

EnérgicoIndependienteJuguetónTestarudo
Actividad
5/5
Con niños
3/5
Con perros
3/5
Con otros gatos
3/5
Facilidad para aprender
3/5
Cuánto maúllamenos es mejor
3/5
Caída de pelomenos es mejor
3/5
Necesidad de cepilladomenos es mejor
2/5
Robustez de salud
4/5
Vida en piso
3/5
Aguanta la soledad
3/5
Apto para primerizos
2/5
cuanto más, mejor cuanto menos, mejor

Cuidados

Su pelo, sin subpelo, se seca rápido y se enreda poco: cepillado semanal, algo más cuando suelta la capa de invierno. Necesita mucho juego, espacio para trepar y retos: es fuerte y gran saltador. Si le gusta el agua, puedes ofrecerle un barreño o una fuente, siempre vigilado. Presenta niños y otros animales con calma; prefiere decidir él cuándo hay contacto.

Salud

Es una raza robusta. Se ha descrito cardiomiopatía hipertrófica, así que conviene ecocardiografía en los reproductores. Como todos los gatos grandes y pesados, vigila el peso y las articulaciones con la edad, y la boca, como en cualquier gato. Revisiones anuales.

Información divulgativa sobre tendencias de la raza, no un diagnóstico. Cualquier síntoma debe valorarlo tu veterinario.

Cómo es de gatito

Un gatito de Van turco no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Es una raza de desarrollo lento: aunque a los seis meses parezca hecho, sigue ganando cuerpo y no termina de hacerse hasta entre los dos o tres años. El gatito que te llevas no se parece todavía al gato de 4,5–8 kg que tendrás.

El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.

Es un gatito de mucha actividad (5 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 45 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 6,3 kilos.

Aprende sin dificultades especiales si las sesiones son cortas y con premio: el arenero, el rascador y el transportín, lo primero.

Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas. Y un detalle de su tamaño: compra el arenero y el transportín pensando en el gato adulto, no en el gatito, o tendrás que cambiarlos al año.

Un día normal con un Van turco

Un día normal con un Van turco adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 45 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.

En una raza de actividad 5 sobre 5, ese juego no es opcional: un Van turco que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.

El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.

Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.

Qué darle de comer

Un Van turco adulto y esterilizado de unos 6,3 kg necesita alrededor de 332 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 85 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 270 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.

El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.

Mientras crece, pienso de gatito. Lo habitual es pasar al de adulto hacia el año, pero en una raza que tarda en hacerse como esta muchos veterinarios lo alargan unos meses: pregúntalo en las revisiones según cómo vaya desarrollándose.

Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.

Calcular su ración exacta con tu pienso →

Qué esperar en cada etapa

Los primeros seis meses

Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.

De los seis meses a los dos años

La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Van turco, además, sigue creciendo: no termina de hacerse hasta entre los dos o tres años.

De los dos a los 11 años

Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.

A partir de los 11

Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.

El final

La esperanza de vida del Van turco está entre los 12 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.

Si vas a comprar uno

Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Van turco sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.

En el Van turco en concreto, pide ecocardiografía de los reproductores para descartar cardiomiopatía hipertrófica. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.

Es una raza relativamente sana (4 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del gatito concreto que te vas a llevar.

Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Van turco. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.

Con qué se confunde

Curiosidades

En Turquía, el «Van kedisi» es un gato completamente blanco, a menudo de ojos dispares; el patrón con color en cabeza y cola es el que se fijó en Occidente.

Una mancha de color entre los omóplatos se conoce entre algunos criadores como la «huella del pulgar de Alá».

Muchos comparan el tacto de su pelo con el de la cachemira.

Tarda de tres a cinco años en alcanzar su desarrollo completo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años vive un Van turco?

Un Van turco vive de media entre 12 y 16 años, en la línea de la media felina. El Van turco es una raza sana en general, y con cuidados normales lo habitual es llegar a la parte alta.

¿Cuánto pesa un Van turco adulto?

Un Van turco adulto pesa 4,5–8 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 28–35 cm a la cruz. Es un gato grande, por encima de la media doméstica. Además es de desarrollo lento: no alcanza su tamaño final hasta entre los dos o tres años.

¿Cuánto juego necesita un Van turco?

Unos 45 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Van turco es de actividad muy alta: además del juego necesita trepar, rompecabezas de comida y cosas nuevas, o se aburre, y un gato aburrido se busca la vida él solo.

¿Suelta mucho pelo el Van turco?

El Van turco tiene el pelo semilargo, de tacto de cachemira, sin subpelo y repelente al agua. Suelta lo normal en un gato, con más caída en primavera y otoño. Con una pasada semanal de guante de goma basta.

¿Es el Van turco un buen gato para piso?

El Van turco puede vivir en un piso si le compensas el espacio con altura: rascadores de suelo a techo, repisas y juego diario. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.

¿Se lleva bien el Van turco con los niños?

El Van turco convive con niños sin problema si se respetan sus normas: no cogerlo a la fuerza, dejarle sitios altos para retirarse y no molestarlo mientras come o duerme. Su juego es intenso y con uñas: mejor caña y juguetes que manos.

¿Se lleva bien el Van turco con los perros?

Depende del perro y de cómo se hagan las presentaciones. El Van turco convive con perros tranquilos si tiene sitios altos donde estar a salvo.

¿Se lleva bien el Van turco con otros gatos?

El Van turco convive con otros gatos si la presentación es gradual y cada uno tiene su espacio y sus recursos.

¿Maúlla mucho el Van turco?

Lo normal en un gato. El Van turco maúlla para saludar y para pedir comida, sin llegar a ser pesado.

¿Puede quedarse solo en casa un Van turco?

Sí, durante una jornada normal, si tiene rutina, juguetes y un rato de juego contigo al volver. El Van turco no es de los más dependientes, pero tampoco de los más independientes. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.

¿Es el Van turco un buen gato para primerizos?

El Van turco aprende lo básico sin problema con premios y constancia. Como primer gato se hace cuesta arriba.

¿Es hipoalergénico el Van turco?

No. El Van turco no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.

¿Qué enfermedades tiene el Van turco?

Es una raza robusta. Se ha descrito cardiomiopatía hipertrófica, así que conviene ecocardiografía en los reproductores. Como todos los gatos grandes y pesados, vigila el peso y las articulaciones con la edad, y la boca, como en cualquier gato. Revisiones anuales. En resumen, el Van turco es una raza sana; lo que más le amenaza es lo de cualquier gato: peso, dientes y riñón con la edad.

¿Cuánto cuesta mantener un Van turco?

Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Van turco cuesta 910 – 1260 € al año, unos 90 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.

Para seguir leyendo

Adoptar en vez de comprar

En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Van turco, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.

Razas parecidas

Van turco comparado con otras razas

Abrir en la enciclopedia Adoptar en tu provincia

Ver comparativa