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Ragamuffin, gato de tamaño muy grande de Estados Unidos, de pelo semilargo

Ragamuffin

El ragdoll que se salió de la norma

También conocido como: RagaMuffin · Ragdoll de colores · Gato ragamuffin

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Ragamuffin, gato de tamaño muy grande de Estados Unidos, de pelo semilargoRagamuffin, gato de tamaño muy grande de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 2)Ragamuffin, gato de tamaño muy grande de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 3)Ragamuffin, gato de tamaño muy grande de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 4)Ragamuffin, gato de tamaño muy grande de Estados Unidos, de pelo semilargo (foto 5)

Fotos: Takashi Hososhima from Tokyo, Japan (CC BY-SA 2.0) · "Iris Preyler-Hamertinger" (CC BY-SA 3.0) · Ariele at English Wikipedia (CC BY-SA 3.0) · Togle1 (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.

Ficha

28–33 cmAltura a la cruz
4,5–9 kgPeso adulto
12–16 añosEsperanza de vida
15 min de juego/díaJuego diario
GrupoPelo semilargo
OrigenEstados Unidos
TamañoMuy grande
PeloSemilargo, sedoso y algo más denso que el del ragdoll
ColoresPrácticamente todos, con o sin blanco; ojos de cualquier color
HipoalergénicoNo
Origen de la raza1994
Camada típica*3 a 6 gatitos
Coste estimado*1020 – 1420 € al año

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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.

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Cómo es

Nació en los años noventa de una ruptura: un grupo de criadores de ragdoll se separó de Ann Baker, que controlaba la marca y las normas de la raza, y siguió criando por su cuenta, con cruces con persas, himalayos y gatos domésticos de pelo largo. Como no podían usar el nombre ragdoll, eligieron RagaMuffin, y la CFA lo aceptó a comienzos de los 2000. Se parece mucho al ragdoll en cuerpo y carácter, pero admite todos los colores y dibujos, con o sin puntas, ojos de cualquier color y una cara más redonda y dulce. Es grande, pesado, muy tranquilo y cariñoso, se deja coger y busca siempre a la gente.

Carácter

DócilCariñosoJuguetónSociable
Actividad
3/5
Con niños
5/5
Con perros
5/5
Con otros gatos
5/5
Facilidad para aprender
3/5
Cuánto maúllamenos es mejor
2/5
Caída de pelomenos es mejor
3/5
Necesidad de cepilladomenos es mejor
3/5
Robustez de salud
3/5
Vida en piso
5/5
Aguanta la soledad
3/5
Apto para primerizos
5/5
cuanto más, mejor cuanto menos, mejor

Cuidados

Cepillado una o dos veces por semana con peine de púas largas; hace pocas marañas, pero revisa axilas y detrás de las orejas. Tiende a engordar: pesa la ración y juega con él a diario, aunque sea poco rato. Al ser confiado, mejor vida de interior con ventanas y balcones protegidos. Necesita rascadores grandes y estables y un arenero amplio para su tamaño.

Salud

Por su base común con el ragdoll y el persa, conviene pedir ecocardiografía para descartar cardiomiopatía hipertrófica y la prueba de poliquistosis renal (PKD). La obesidad es su problema más frecuente. Algunos ejemplares tienen la cara más corta y lagrimean. Revisiones anuales y control del peso.

Información divulgativa sobre tendencias de la raza, no un diagnóstico. Cualquier síntoma debe valorarlo tu veterinario.

Cómo es de gatito

Un gatito de Ragamuffin no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Es una raza de desarrollo lento: aunque a los seis meses parezca hecho, sigue ganando cuerpo y no termina de hacerse hasta entre los tres y cinco años. El gatito que te llevas no se parece todavía al gato de 4,5–9 kg que tendrás.

El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Si en casa hay perro, es el mejor momento para presentarlos: el Ragamuffin es de las razas que mejor conviven con ellos (5 sobre 5).

Su actividad de adulto es media (3 sobre 5), así que de gatito tendrá rachas de juego intenso seguidas de siestas largas. Las dos cosas son normales.

Aprende sin dificultades especiales si las sesiones son cortas y con premio: el arenero, el rascador y el transportín, lo primero.

Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas. Y un detalle de su tamaño: compra el arenero y el transportín pensando en el gato adulto, no en el gatito, o tendrás que cambiarlos al año.

Un día normal con un Ragamuffin

Un día normal con un Ragamuffin adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 15 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.

Con una actividad media (3 sobre 5), le basta con eso y con tener dónde trepar y afilarse las uñas. Lo que más agradece no es la cantidad de juego, sino que sea a diario y a horas parecidas.

Es de voz suave (2 sobre 5). Precisamente por eso, si un día empieza a maullar mucho más de lo normal, tómatelo como una señal: dolor, estrés o, en las gatas sin esterilizar, el celo.

El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.

Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.

Qué darle de comer

Un Ragamuffin adulto y esterilizado de unos 6,8 kg necesita alrededor de 352 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 90 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 300 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.

El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias, algo que en esta raza no es un detalle: su ficha de salud ya apunta problemas en esa zona.

Es una raza que engorda con facilidad, y tras la esterilización las necesidades bajan bastante. Pesa la ración con una báscula en vez de dejar el comedero siempre lleno, y usa comederos de rompecabezas para que coma más despacio y se mueva. Un gato obeso tiene muchas más papeletas para la diabetes y la artrosis.

Mientras crece, pienso de gatito. Lo habitual es pasar al de adulto hacia el año, pero en una raza que tarda en hacerse como esta muchos veterinarios lo alargan unos meses: pregúntalo en las revisiones según cómo vaya desarrollándose.

Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.

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Qué esperar en cada etapa

Los primeros seis meses

Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.

De los seis meses a los dos años

La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Ragamuffin, además, sigue creciendo: no termina de hacerse hasta entre los tres y cinco años.

De los dos a los 11 años

Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde, y en esta raza el riñón es lo primero que hay que vigilar.

A partir de los 11

Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.

El final

La esperanza de vida del Ragamuffin está entre los 12 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.

Si vas a comprar uno

Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Ragamuffin sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.

En el Ragamuffin en concreto, pide la prueba genética de poliquistosis renal (PKD) y ecocardiografía de los reproductores para descartar cardiomiopatía hipertrófica. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.

Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla: las pruebas de los padres marcan la diferencia.

Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Ragamuffin. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.

Con qué se confunde

Curiosidades

Su nombre es un juego de palabras: en inglés, «ragamuffin» significa golfillo o pilluelo.

Admite cualquier color de ojos, incluidos los dispares.

Madura muy despacio: puede tardar unos cuatro años en alcanzar su tamaño adulto.

En España es poco común y a menudo se confunde con el ragdoll.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años vive un Ragamuffin?

Un Ragamuffin vive de media entre 12 y 16 años, en la línea de la media felina. El Ragamuffin tiene una salud corriente: con revisiones anuales y el peso controlado suele llegar bien.

¿Cuánto pesa un Ragamuffin adulto?

Un Ragamuffin adulto pesa 4,5–9 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 28–33 cm a la cruz. Es de las razas de gato más grandes que existen, y eso se nota en el rascador, el arenero y el transportín, que tienen que ser de talla grande. Además es de desarrollo lento: no alcanza su tamaño final hasta entre los tres y cinco años.

¿Cuánto juego necesita un Ragamuffin?

Unos 15 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. Al Ragamuffin le basta con eso, con un rascador para trepar y una ventana con vistas.

¿Suelta mucho pelo el Ragamuffin?

El Ragamuffin tiene el pelo semilargo, sedoso y algo más denso que el del ragdoll. Suelta lo normal en un gato, con más caída en primavera y otoño. Pide cepillado un par de veces por semana.

¿Es el Ragamuffin un buen gato para piso?

Sí, el Ragamuffin es de los gatos que mejor llevan la vida de piso. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.

¿Se lleva bien el Ragamuffin con los niños?

El Ragamuffin es de las razas más pacientes con los niños: tolerante, juguetón y poco arisco. Aun así, un gato siempre necesita poder retirarse cuando ha tenido bastante.

¿Se lleva bien el Ragamuffin con los perros?

El Ragamuffin es de las razas que mejor conviven con perros: con una presentación tranquila, muchos acaban durmiendo juntos.

¿Se lleva bien el Ragamuffin con otros gatos?

El Ragamuffin es muy sociable con otros gatos y disfruta de tener compañero.

¿Maúlla mucho el Ragamuffin?

Poco. El Ragamuffin tiene la voz suave y la usa sobre todo para pedir.

¿Puede quedarse solo en casa un Ragamuffin?

Sí, durante una jornada normal, si tiene rutina, juguetes y un rato de juego contigo al volver. El Ragamuffin no es de los más dependientes, pero tampoco de los más independientes. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.

¿Es hipoalergénico el Ragamuffin?

No. El Ragamuffin no se considera hipoalergénico. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.

¿Qué enfermedades tiene el Ragamuffin?

Por su base común con el ragdoll y el persa, conviene pedir ecocardiografía para descartar cardiomiopatía hipertrófica y la prueba de poliquistosis renal (PKD). La obesidad es su problema más frecuente. Algunos ejemplares tienen la cara más corta y lagrimean. Revisiones anuales y control del peso. En resumen, la salud del Ragamuffin está en la media: revisión anual y analítica a partir de los siete u ocho años.

¿Cuánto cuesta mantener un Ragamuffin?

Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Ragamuffin cuesta 1020 – 1420 € al año, unos 100 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.

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En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Ragamuffin, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.

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