Bosque de Noruega
También conocido como: Gato del bosque de Noruega · Gato noruego · Norsk skogkatt · Skogkatt · Wegie · Norwegian Forest Cat






Fotos: Ludovic Péron (CC BY-SA 3.0) · Dick Smit from Netherlands (CC BY-SA 2.0) · Dick Smit from Netherlands (CC BY 2.0) · Pieter & Renée Lanser from The Netherlands (CC BY 2.0) · Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
Es un gato natural de los bosques escandinavos, moldeado durante siglos por inviernos de nieve: manto doble que repele el agua, gorguera espesa, mechones en las orejas y entre los dedos y unas uñas fuertes con las que trepa por rocas y troncos. Tras la II Guerra Mundial casi se diluyó por los cruces con gatos domésticos y un grupo de criadores noruegos lo rescató con un programa de cría; la FIFe lo reconoció en 1977. Se distingue del Maine Coon por la cabeza triangular y el perfil recto, sin curva en la nariz. De carácter es un gato cariñoso pero a su manera: sociable, poco pegajoso y con una gran necesidad de subir alto.
Carácter
Cuidados
Cepillado semanal con peine de púas largas, y a diario durante la muda de primavera, cuando suelta el subpelo de golpe. Fuera de la muda, la capa exterior se enreda poco. Lo imprescindible es la altura: rascadores de suelo a techo, baldas, estanterías. En piso se adapta si tiene donde trepar; con balcón, siempre con red. Madura tarde, hacia los 4–5 años, y engorda con facilidad si se queda sin ejercicio.
Salud
Glucogenosis tipo IV (GSD IV), enfermedad hereditaria del metabolismo con prueba genética (gen GBE1): los gatitos afectados mueren al nacer o desarrollan debilidad muscular grave en los primeros meses. También déficit de piruvato quinasa (PK-def, con prueba), HCM (ecocardio en reproductores) y displasia de cadera. Pide los tests de GSD IV y PK-def de los padres.
Cómo es de gatito
Un gatito de Bosque de Noruega no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Es una raza de desarrollo lento: aunque a los seis meses parezca hecho, sigue ganando cuerpo y no termina de hacerse hasta entre 4 y 5 años. El gatito que te llevas no se parece todavía al gato de 3,5–9 kg que tendrás.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
Su actividad de adulto es media (3 sobre 5), así que de gatito tendrá rachas de juego intenso seguidas de siestas largas. Las dos cosas son normales.
Aprende sin dificultades especiales si las sesiones son cortas y con premio: el arenero, el rascador y el transportín, lo primero.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas. Y un detalle de su tamaño: compra el arenero y el transportín pensando en el gato adulto, no en el gatito, o tendrás que cambiarlos al año.
Un día normal con un Bosque de Noruega
Un día normal con un Bosque de Noruega adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 30 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
Con una actividad media (3 sobre 5), le basta con eso y con tener dónde trepar y afilarse las uñas. Lo que más agradece no es la cantidad de juego, sino que sea a diario y a horas parecidas.
Es de voz suave (2 sobre 5). Precisamente por eso, si un día empieza a maullar mucho más de lo normal, tómatelo como una señal: dolor, estrés o, en las gatas sin esterilizar, el celo.
Aguanta bien quedarse solo (4 sobre 5) durante una jornada normal de trabajo, con agua, arenero limpio y algo con lo que entretenerse. Un fin de semana entero, no: alguien tiene que pasar a verlo.
No necesita cepillado diario, pero suelta bastante pelo (4 sobre 5): dos pasadas por semana, y más en la muda de primavera, reducen las bolas de pelo y lo que acaba en el sofá.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Bosque de Noruega adulto y esterilizado de unos 6,3 kg necesita alrededor de 332 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 85 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 300 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Es una raza que engorda con facilidad, y tras la esterilización las necesidades bajan bastante. Pesa la ración con una báscula en vez de dejar el comedero siempre lleno, y usa comederos de rompecabezas para que coma más despacio y se mueva. Un gato obeso tiene muchas más papeletas para la diabetes y la artrosis.
Mientras crece, pienso de gatito. Lo habitual es pasar al de adulto hacia el año, pero en una raza que tarda en hacerse como esta muchos veterinarios lo alargan unos meses: pregúntalo en las revisiones según cómo vaya desarrollándose.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 15 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Bosque de Noruega, además, sigue creciendo: no termina de hacerse hasta entre 4 y 5 años.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Bosque de Noruega está entre los 14 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Bosque de Noruega sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
En el Bosque de Noruega en concreto, pide ecocardiografía de los reproductores para descartar cardiomiopatía hipertrófica; la prueba de déficit de piruvato quinasa (PK-def); la prueba de glucogenosis tipo IV (GSD IV) y radiografías de cadera de los padres. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.
Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla: las pruebas de los padres marcan la diferencia.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Bosque de Noruega. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
En la mitología nórdica, la diosa Freya viajaba en un carro tirado por dos gatos; hay quien los identifica con este gato del bosque.
El primer club de la raza se fundó en Oslo en 1938, pero la guerra frenó la cría durante décadas.
Un macho llamado Pans Truls fue uno de los fundadores del programa de cría moderno en los años setenta.
Se dice que, gracias a sus uñas fuertes, baja de los árboles de cabeza, algo que la mayoría de los gatos no hace.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Bosque de Noruega?
Un Bosque de Noruega vive de media entre 14 y 16 años, en la línea de la media felina. El Bosque de Noruega tiene una salud corriente: con revisiones anuales y el peso controlado suele llegar bien.
¿Cuánto pesa un Bosque de Noruega adulto?
Un Bosque de Noruega adulto pesa 3,5–9 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 25–35 cm a la cruz. Es de las razas de gato más grandes que existen, y eso se nota en el rascador, el arenero y el transportín, que tienen que ser de talla grande. Además es de desarrollo lento: no alcanza su tamaño final hasta entre 4 y 5 años.
¿Cuánto juego necesita un Bosque de Noruega?
Unos 30 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. Al Bosque de Noruega le basta con eso, con un rascador para trepar y una ventana con vistas.
¿Suelta mucho pelo el Bosque de Noruega?
El Bosque de Noruega tiene el pelo semilargo doble: subpelo lanoso y capa exterior larga, brillante e impermeable. Suelta bastante, y en la muda de primavera se multiplica. Pide cepillado un par de veces por semana.
¿Es el Bosque de Noruega un buen gato para piso?
El Bosque de Noruega puede vivir en un piso si le compensas el espacio con altura: rascadores de suelo a techo, repisas y juego diario. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.
¿Se lleva bien el Bosque de Noruega con los niños?
El Bosque de Noruega suele llevarse bien con los niños y les sigue el juego. Aun así, conviene enseñarles a tratarlo y supervisar con los más pequeños.
¿Se lleva bien el Bosque de Noruega con los perros?
El Bosque de Noruega suele llevarse bien con perros educados si las presentaciones se hacen poco a poco.
¿Se lleva bien el Bosque de Noruega con otros gatos?
El Bosque de Noruega suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido.
¿Maúlla mucho el Bosque de Noruega?
Poco. El Bosque de Noruega tiene la voz suave y la usa sobre todo para pedir.
¿Puede quedarse solo en casa un Bosque de Noruega?
Sí: el Bosque de Noruega lleva bien quedarse solo una jornada de trabajo, con agua, comida y arenero limpio. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el Bosque de Noruega?
No. El Bosque de Noruega no se considera hipoalergénico, y además suelta bastante pelo, que reparte el alérgeno por la casa. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Bosque de Noruega?
Glucogenosis tipo IV (GSD IV), enfermedad hereditaria del metabolismo con prueba genética (gen GBE1): los gatitos afectados mueren al nacer o desarrollan debilidad muscular grave en los primeros meses. También déficit de piruvato quinasa (PK-def, con prueba), HCM (ecocardio en reproductores) y displasia de cadera. Pide los tests de GSD IV y PK-def de los padres. En resumen, la salud del Bosque de Noruega está en la media: revisión anual y analítica a partir de los siete u ocho años.
¿Cuánto cuesta mantener un Bosque de Noruega?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Bosque de Noruega cuesta 1020 – 1420 € al año, unos 100 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Bosque de Noruega, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





