Sphynx
También conocido como: Gato esfinge · Esfinge · Gato sin pelo · Sphynx canadiense · Gato pelón · Esfinge canadiense






Fotos: Jakub Hałun (CC BY-SA 4.0) · Dmitry Makeev (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
Calcular lo que te costaría a ti, con tu situación →
* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Cómo es
En 1966 nació en Toronto un gatito sin pelo llamado Prune, pero la raza actual viene sobre todo de gatos sin pelo aparecidos en Minnesota y Toronto en los años setenta. La falta de pelo se debe a una mutación recesiva del gen KRT71, el mismo que da el rizo al Devon Rex. Es un gato extrovertido, muy cariñoso y pegado a las personas: busca regazos, se mete en la cama y saluda a las visitas. No pierde pelo, pero tampoco es un gato «sin mantenimiento» ni libre de alergias: el Fel d 1 está en la saliva y en la piel, y muchos alérgicos reaccionan igual. Lo que sí hace es dejar grasa allí donde se tumba.
Carácter
Cuidados
Su piel acumula grasa y suciedad que el pelo no absorbe: necesita baño cada una o dos semanas con champú suave para gatos, limpieza de orejas (mucho cerumen) y de los pliegues y entre los dedos. Pasa frío con facilidad: casa a temperatura agradable, mantas y camas cerradas. Se quema al sol, incluso tras una ventana. Come más que un gato con pelo para mantener la temperatura. Nunca debe salir sin supervisión.
Salud
Cardiomiopatía hipertrófica (HCM), muy frecuente: ecocardiografía periódica de los reproductores (se ha descrito una variante genética asociada, pero la ecografía sigue siendo la clave). Miopatía hereditaria o síndrome miasténico congénito (COLQ), con prueba genética. Dermatitis, urticaria pigmentosa, quemaduras solares, otitis por cerumen y problemas dentales.
Cómo es de gatito
Un gatito de Sphynx no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el baño y que le toquen las patas. Si en casa hay perro, es el mejor momento para presentarlos: el Sphynx es de las razas que mejor conviven con ellos (5 sobre 5).
Es un gatito de mucha actividad (4 sobre 5 de adulto): trepa cortinas, persigue tobillos y de madrugada organiza carreras. No es mala educación, es caza sin presa. Con 30 minutos de juego al día en sesiones cortas con una caña, y un rascador alto desde el primer día, se canaliza. Lo que no funciona es jugar con las manos: lo que aprenda ahora lo hará de adulto con 4,3 kilos.
Aprende con facilidad (4 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Sphynx
Un día normal con un Sphynx adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 30 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
En una raza de actividad 4 sobre 5, ese juego no es opcional: un Sphynx que se aburre lo hace notar tirando cosas de las estanterías, atacando tobillos o despertándote de madrugada. Ayudan los rascadores altos, las repisas para trepar, una ventana con vistas (y con red) y los comederos de rompecabezas, que convierten la comida en un problema que resolver.
Es un gato hablador (4 sobre 5): saluda, pide y comenta. Si le contestas o le das comida cada vez que maúlla, aprende que funciona y maúlla más, también de noche. Rutinas fijas de comida y una sesión de juego antes de dormir lo reducen mucho; callarse del todo, no se va a callar.
Lleva mal la soledad (1 sobre 5). Si pasáis fuera toda la jornada, la solución que mejor funciona en esta raza no son más juguetes, sino un segundo gato de energía parecida, presentado con calma.
No tiene pelo que cepillar, pero su piel acumula grasa: necesita baño o una pasada con toallita a menudo, limpieza de orejas y uñas, y protegerse del frío en invierno y del sol en la terraza.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Sphynx adulto y esterilizado de unos 4,3 kg necesita alrededor de 249 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 64 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Al no tener pelo pierde más calor y suele comer más de lo que le correspondería por peso. No te alarmes si pide más que otro gato de su tamaño: mira su silueta, no la cantidad.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Sphynx, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Sphynx está entre los 12 y los 15 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Sphynx sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
En el Sphynx en concreto, pide ecocardiografía de los reproductores para descartar cardiomiopatía hipertrófica y la prueba del síndrome miasténico congénito (COLQ). Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.
Es una raza con una carga hereditaria importante (2 sobre 5 en salud), así que aquí elegir criador cambia por completo lo que vas a vivir y lo que vas a pagar en veterinario durante los 12–15 años que vive. No es un detalle: es la decisión.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Sphynx. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
Mr. Bigglesworth, el gato del Dr. Maligno en Austin Powers, era un sphynx llamado Ted Nude-gent.
Su piel muestra el dibujo que tendría su pelo: hay sphynx atigrados, carey o bicolores.
Se nota caliente al tacto porque no tiene pelo que aísle, no porque tenga más fiebre que otros gatos.
Las arrugas son más marcadas en los gatitos y en la cabeza y los hombros de los adultos.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Sphynx?
Un Sphynx vive de media entre 12 y 15 años, en la línea de la media felina. En el Sphynx, elegir bien el criador y hacer revisiones pesa bastante en esa cifra.
¿Cuánto pesa un Sphynx adulto?
Un Sphynx adulto pesa 3–5,5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 20–25 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.
¿Cuánto juego necesita un Sphynx?
Unos 30 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Sphynx es activo de verdad: si no gasta energía jugando, la gasta de madrugada o con tus tobillos.
¿Suelta mucho pelo el Sphynx?
El Sphynx tiene el pelo sin pelo aparente; pelusa fina como la piel de un melocotón, así que apenas deja pelo en casa. A cambio, su piel acumula grasa: necesita baños o toallitas a menudo, limpieza de orejas y protección frente al frío y el sol.
¿Es el Sphynx un buen gato para piso?
Sí, el Sphynx es de los gatos que mejor llevan la vida de piso. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad. Y con los vecinos, un aviso: el Sphynx maúlla mucho, también de noche.
¿Se lleva bien el Sphynx con los niños?
El Sphynx es de las razas más pacientes con los niños: tolerante, juguetón y poco arisco. Aun así, un gato siempre necesita poder retirarse cuando ha tenido bastante.
¿Se lleva bien el Sphynx con los perros?
El Sphynx es de las razas que mejor conviven con perros: con una presentación tranquila, muchos acaban durmiendo juntos.
¿Se lleva bien el Sphynx con otros gatos?
El Sphynx es muy sociable con otros gatos y disfruta de tener compañero. De hecho, como lleva mal la soledad, un segundo gato suele ser buena idea si pasáis muchas horas fuera.
¿Maúlla mucho el Sphynx?
Bastante. El Sphynx es hablador y te va a contestar; si respondes a cada maullido con comida, maullará más.
¿Puede quedarse solo en casa un Sphynx?
Mal. El Sphynx es de las razas que peor llevan la soledad: si pasa muchas horas solo se aburre, maúlla, destroza o se deprime. Si trabajas fuera todo el día, cuenta con un segundo gato. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el Sphynx?
Al Sphynx se le suele citar entre los gatos «hipoalergénicos», pero ningún gato lo es del todo: el principal alérgeno, la proteína Fel d 1, está en la saliva y la piel de todos, y al lamerse la reparten. No tener pelo no lo evita: la proteína sigue en la piel. Antes de comprometerte, pasa varias horas con ejemplares adultos y consúltalo con tu alergólogo.
¿Qué enfermedades tiene el Sphynx?
Cardiomiopatía hipertrófica (HCM), muy frecuente: ecocardiografía periódica de los reproductores (se ha descrito una variante genética asociada, pero la ecografía sigue siendo la clave). Miopatía hereditaria o síndrome miasténico congénito (COLQ), con prueba genética. Dermatitis, urticaria pigmentosa, quemaduras solares, otitis por cerumen y problemas dentales. En resumen, el Sphynx tiene una carga hereditaria apreciable: las pruebas de los padres marcan la diferencia.
¿Cuánto cuesta mantener un Sphynx?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Sphynx cuesta 990 – 1380 € al año, unos 95 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. Si los nudos se te van de las manos, suma alguna visita a la peluquería felina. Y como es una raza con problemas hereditarios, el seguro o el colchón para sustos pesan más que en otras. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 15 años siguientes.
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En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Sphynx, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





