LaPerm
También conocido como: La Perm · Gato rizado · Gato permanente · Laperm de pelo largo






Fotos: KRL LPL (CC BY-SA 4.0) · Bebopscrx (CC BY-SA 3.0) · Takashi(aes256) (CC BY-SA 2.0) · Autor de la imagen (ver página de Commons) (CC BY 3.0) · Heikki Siltala (CC BY 3.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Variedades
Dos variedades de pelo
Cómo es
En 1982, en una granja de cerezos de The Dalles (Oregón), una gata de granja tuvo una camada con una gatita calva. A las ocho semanas le salió un pelo suave y rizado, y su dueña, Linda Koehl, la llamó Curly. Varias camadas después, la granja estaba llena de gatos rizados: era un gen dominante. Así nació el LaPerm, por el parecido con una permanente. Es un gato de granja de origen, con buena salud y sentido práctico, pero muy cariñoso, curioso y de regazo. Se cita entre los gatos aptos para algunos alérgicos porque pierde poco pelo, pero el Fel d 1 sigue estando en la piel y la saliva: prueba siempre con el gato concreto.
Carácter
Cuidados
Peine de púas anchas una vez por semana; en pelo semilargo, algo más. No hay que cepillarlo mucho, porque se pierde el rizo. Un baño ocasional humedecido y secado al aire define las ondas. Algunos gatitos pierden el pelo y lo recuperan rizado: es normal. Juego diario y rascador alto. Se adapta bien a piso, a niños y a otros animales, y es un buen gato para primerizos.
Salud
Raza muy sana, con buena diversidad genética por los cruces con gatos domésticos. No tiene enfermedades hereditarias propias bien descritas. Se ha visto déficit de piruvato quinasa en algún ejemplar, así que la prueba de PK-def no sobra. Revisiones y control dental normales.
Cómo es de gatito
Un gatito de LaPerm no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Si en casa hay perro, es el mejor momento para presentarlos: el LaPerm es de las razas que mejor conviven con ellos (5 sobre 5).
Su actividad de adulto es media (3 sobre 5), así que de gatito tendrá rachas de juego intenso seguidas de siestas largas. Las dos cosas son normales.
Aprende con facilidad (4 sobre 5): con clicker y premios pequeños puede aprender a venir cuando lo llamas, a entrar solo en el transportín e incluso a ir con arnés. Empieza ahora, que de gatito todo cuesta menos.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un LaPerm
Un día normal con un LaPerm adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 30 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
Con una actividad media (3 sobre 5), le basta con eso y con tener dónde trepar y afilarse las uñas. Lo que más agradece no es la cantidad de juego, sino que sea a diario y a horas parecidas.
Es de voz suave (2 sobre 5). Precisamente por eso, si un día empieza a maullar mucho más de lo normal, tómatelo como una señal: dolor, estrés o, en las gatas sin esterilizar, el celo.
El pelo se mantiene casi solo: una pasada a la semana con guante de goma o cepillo suave basta.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un LaPerm adulto y esterilizado de unos 3,8 kg necesita alrededor de 226 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 58 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el LaPerm, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del LaPerm está entre los 12 y los 16 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «LaPerm sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
En el LaPerm en concreto, pide la prueba de déficit de piruvato quinasa (PK-def). Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.
Es una raza relativamente sana (5 sobre 5), lo cual no exime de pedir pruebas: la media de la raza no dice nada del gatito concreto que te vas a llevar.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como LaPerm. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
Muchos gatitos LaPerm nacen calvos o pierden el pelo en las primeras semanas antes de que les salga rizado.
Curly, la fundadora, nació en una granja de cerezos de Oregón.
Su nombre juega con la palabra inglesa perm, la permanente de peluquería.
El rizo es más marcado en las zonas frías del cuerpo y puede cambiar con las estaciones.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un LaPerm?
Un LaPerm vive de media entre 12 y 16 años, en la línea de la media felina. El LaPerm es de las razas más robustas, y no es raro que un ejemplar de interior bien cuidado supere esa horquilla.
¿Cuánto pesa un LaPerm adulto?
Un LaPerm adulto pesa 2,5–5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 20–28 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.
¿Cuánto juego necesita un LaPerm?
Unos 30 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. Al LaPerm le basta con eso, con un rascador para trepar y una ventana con vistas.
¿Suelta mucho pelo el LaPerm?
El LaPerm tiene el pelo rizado o en ondas, ligero y elástico, corto o semilargo. Suelta poco: apenas se nota en casa. Con una pasada semanal de guante de goma basta.
¿Es el LaPerm un buen gato para piso?
Sí. El LaPerm se adapta bien a un piso: lo que necesita no son metros, sino altura, rascadores y juego. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.
¿Se lleva bien el LaPerm con los niños?
El LaPerm es de las razas más pacientes con los niños: tolerante, juguetón y poco arisco. Aun así, un gato siempre necesita poder retirarse cuando ha tenido bastante.
¿Se lleva bien el LaPerm con los perros?
El LaPerm es de las razas que mejor conviven con perros: con una presentación tranquila, muchos acaban durmiendo juntos.
¿Se lleva bien el LaPerm con otros gatos?
El LaPerm es muy sociable con otros gatos y disfruta de tener compañero.
¿Maúlla mucho el LaPerm?
Poco. El LaPerm tiene la voz suave y la usa sobre todo para pedir.
¿Puede quedarse solo en casa un LaPerm?
Sí, durante una jornada normal, si tiene rutina, juguetes y un rato de juego contigo al volver. El LaPerm no es de los más dependientes, pero tampoco de los más independientes. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el LaPerm?
Al LaPerm se le suele citar entre los gatos «hipoalergénicos», pero ningún gato lo es del todo: el principal alérgeno, la proteína Fel d 1, está en la saliva y la piel de todos, y al lamerse la reparten. Algunas personas alérgicas reaccionan menos con esta raza, pero depende mucho de cada caso. Antes de comprometerte, pasa varias horas con ejemplares adultos y consúltalo con tu alergólogo.
¿Qué enfermedades tiene el LaPerm?
Raza muy sana, con buena diversidad genética por los cruces con gatos domésticos. No tiene enfermedades hereditarias propias bien descritas. Se ha visto déficit de piruvato quinasa en algún ejemplar, así que la prueba de PK-def no sobra. Revisiones y control dental normales. En resumen, el LaPerm es de las razas más robustas que hay.
¿Cuánto cuesta mantener un LaPerm?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un LaPerm cuesta 810 – 1130 € al año, unos 80 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 16 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de LaPerm, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





