Británico de pelo corto
También conocido como: British Shorthair · Británico · Gato británico · British Blue · Británico azul






Fotos: George E. Koronaios (CC BY-SA 4.0) · W2k2 (CC BY 4.0) · PantheraLeo1359531 (CC BY 4.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Variedades
El mismo gato con dos largos de pelo
Cómo es
Desciende de los gatos que llegaron a Gran Bretaña con los romanos y se quedaron en granjas y calles durante siglos. Harrison Weir, el padre de las exposiciones felinas, lo puso en el escaparate en la primera gran exposición del Crystal Palace en 1871. Tras las guerras mundiales la raza casi desapareció y se recuperó con cruces con persas y otros gatos, que le dieron su cara redonda, sus mejillas llenas y ese pelo tan denso que parece de peluche. Es un gato tranquilo, estable y poco exigente: le gusta estar cerca, pero no encima, y muchos no soportan que los cojan en brazos. Ideal para casas con vida ordenada.
Carácter
Cuidados
Su manto denso muda con ganas en primavera y otoño: cepillado semanal con carda suave, y casi diario en la muda. Es poco activo y engorda con facilidad, sobre todo esterilizado: pesa la ración, evita el comedero libre y juega con él a diario, aunque sean sesiones cortas. Prefiere el suelo a las alturas, así que le basta un rascador estable y robusto. Respeta su espacio y no lo fuerces a estar en brazos.
Salud
Predisposición a cardiomiopatía hipertrófica (HCM), por lo que conviene que los reproductores tengan ecocardiografía, y a poliquistosis renal (PKD) heredada de los cruces con persas, con prueba genética. También son frecuentes la obesidad y la gingivitis, y el grupo sanguíneo B es más habitual que en otras razas, algo a tener en cuenta en transfusiones y cruces.
Cómo es de gatito
Un gatito de Británico de pelo corto no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Es una raza de desarrollo lento: aunque a los seis meses parezca hecho, sigue ganando cuerpo y no termina de hacerse hasta entre los dos o tres años. El gatito que te llevas no se parece todavía al gato de 4–8 kg que tendrás.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
De gatito juega como todos, pero de adulto será un gato tranquilo (2 sobre 5). Aprovecha esta etapa para que se acostumbre a jugar a diario: es la mejor prevención contra el sobrepeso, que en los gatos caseros y poco activos llega solo.
Aprende sin dificultades especiales si las sesiones son cortas y con premio: el arenero, el rascador y el transportín, lo primero.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas. Y un detalle de su tamaño: compra el arenero y el transportín pensando en el gato adulto, no en el gatito, o tendrás que cambiarlos al año.
Un día normal con un Británico de pelo corto
Un día normal con un Británico de pelo corto adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 15 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
Es un gato tranquilo (2 sobre 5) y lo normal es que pase buena parte del día durmiendo, que en un gato adulto pueden ser más de doce horas. Aun así, el juego diario importa: es lo que le mantiene en su peso y lo que evita que el aburrimiento acabe en comer de más.
Es de voz suave (1 sobre 5). Precisamente por eso, si un día empieza a maullar mucho más de lo normal, tómatelo como una señal: dolor, estrés o, en las gatas sin esterilizar, el celo.
Aguanta bien quedarse solo (4 sobre 5) durante una jornada normal de trabajo, con agua, arenero limpio y algo con lo que entretenerse. Un fin de semana entero, no: alguien tiene que pasar a verlo.
No necesita cepillado diario, pero suelta bastante pelo (4 sobre 5): dos pasadas por semana, y más en la muda de primavera, reducen las bolas de pelo y lo que acaba en el sofá.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Británico de pelo corto adulto y esterilizado de unos 6 kg necesita alrededor de 322 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 83 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 270 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias, algo que en esta raza no es un detalle: su ficha de salud ya apunta problemas en esa zona.
Es una raza tranquila (2 sobre 5) que engorda con facilidad, y tras la esterilización las necesidades bajan bastante. Pesa la ración con una báscula en vez de dejar el comedero siempre lleno, y usa comederos de rompecabezas para que coma más despacio y se mueva. Un gato obeso tiene muchas más papeletas para la diabetes y la artrosis.
Mientras crece, pienso de gatito. Lo habitual es pasar al de adulto hacia el año, pero en una raza que tarda en hacerse como esta muchos veterinarios lo alargan unos meses: pregúntalo en las revisiones según cómo vaya desarrollándose.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Británico de pelo corto, además, sigue creciendo: no termina de hacerse hasta entre los dos o tres años.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde, y en esta raza el riñón es lo primero que hay que vigilar.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Británico de pelo corto está entre los 12 y los 15 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Británico de pelo corto sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
En el Británico de pelo corto en concreto, pide la prueba genética de poliquistosis renal (PKD); ecocardiografía de los reproductores para descartar cardiomiopatía hipertrófica y el grupo sanguíneo de los padres, porque en esta raza el grupo B es frecuente y un cruce mal planteado provoca isoeritrólisis neonatal en los gatitos. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.
Su salud media está en 3 sobre 5, en la parte media de la tabla: las pruebas de los padres marcan la diferencia.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Británico de pelo corto. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
Se dice a menudo que el Gato de Cheshire de «Alicia en el País de las Maravillas» se inspiró en un británico, aunque Lewis Carroll nunca lo aclaró.
El azul es tan típico que durante años se le llamó simplemente British Blue.
Puede tardar hasta tres años en alcanzar su tamaño y su cara de adulto.
Su pelo es tan denso que, al pasar la mano a contrapelo, se abre en vez de aplastarse.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Británico de pelo corto?
Un Británico de pelo corto vive de media entre 12 y 15 años, en la línea de la media felina. El Británico de pelo corto tiene una salud corriente: con revisiones anuales y el peso controlado suele llegar bien.
¿Cuánto pesa un Británico de pelo corto adulto?
Un Británico de pelo corto adulto pesa 4–8 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 28–33 cm a la cruz. Es un gato grande, por encima de la media doméstica. Además es de desarrollo lento: no alcanza su tamaño final hasta entre los dos o tres años.
¿Cuánto juego necesita un Británico de pelo corto?
Unos 15 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Británico de pelo corto se conforma con poco, aunque ese rato diario es lo que le mantiene en forma.
¿Suelta mucho pelo el Británico de pelo corto?
El Británico de pelo corto tiene el pelo corto, muy denso y afelpado. Suelta bastante, y en la muda de primavera se multiplica. Con una pasada semanal de guante de goma basta.
¿Es el Británico de pelo corto un buen gato para piso?
Sí, el Británico de pelo corto es de los gatos que mejor llevan la vida de piso. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.
¿Se lleva bien el Británico de pelo corto con los niños?
El Británico de pelo corto suele llevarse bien con los niños y les sigue el juego. Aun así, conviene enseñarles a tratarlo y supervisar con los más pequeños.
¿Se lleva bien el Británico de pelo corto con los perros?
El Británico de pelo corto suele llevarse bien con perros educados si las presentaciones se hacen poco a poco.
¿Se lleva bien el Británico de pelo corto con otros gatos?
El Británico de pelo corto suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido.
¿Maúlla mucho el Británico de pelo corto?
No. El Británico de pelo corto es de los gatos más silenciosos: maúlla poco y bajito. Por eso, si un día empieza a maullar mucho, merece atención.
¿Puede quedarse solo en casa un Británico de pelo corto?
Sí: el Británico de pelo corto lleva bien quedarse solo una jornada de trabajo, con agua, comida y arenero limpio. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es hipoalergénico el Británico de pelo corto?
No. El Británico de pelo corto no se considera hipoalergénico, y además suelta bastante pelo, que reparte el alérgeno por la casa. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Británico de pelo corto?
Predisposición a cardiomiopatía hipertrófica (HCM), por lo que conviene que los reproductores tengan ecocardiografía, y a poliquistosis renal (PKD) heredada de los cruces con persas, con prueba genética. También son frecuentes la obesidad y la gingivitis, y el grupo sanguíneo B es más habitual que en otras razas, algo a tener en cuenta en transfusiones y cruces. En resumen, la salud del Británico de pelo corto está en la media: revisión anual y analítica a partir de los siete u ocho años.
¿Cuánto cuesta mantener un Británico de pelo corto?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Británico de pelo corto cuesta 940 – 1300 € al año, unos 90 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 15 años siguientes.
Para seguir leyendo
Adoptar en vez de comprar
En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Británico de pelo corto, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





