Himalayo
También conocido como: Himalayan · Persa colorpoint · Persa himalayo · Colourpoint Longhair · Himalayo persa






Fotos: Asilverstein (CC BY-SA 3.0) · Joseph Morris (CC BY-SA 4.0) · Elbriga89 (CC BY-SA 3.0) · Sheepwalrus (CC BY-SA 4.0) · Dody.bukittinggi (CC BY-SA 4.0) · Munnyfun (CC BY-SA 4.0), vía Wikimedia Commons.
Ficha
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* Camada y coste son estimaciones orientativas a partir del tamaño y de las necesidades de cepillado y salud de la raza, no cifras medidas de ejemplares concretos.
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Variedades
La familia del persa: mismo tipo, distinto manto
Cómo es
Es un persa con el patrón colorpoint y los ojos azules del siamés. En los años treinta, investigadores estadounidenses cruzaron siameses y persas para estudiar la herencia de ese patrón, y después criadores británicos y americanos fijaron el tipo: el GCCF lo reconoció en 1955 como Colourpoint Longhair y la CFA, poco después, como Himalayan. Hoy muchas asociaciones lo tratan como una variedad de color del persa. Tiene cuerpo compacto, manto largo y denso y la misma cara chata del persa moderno, con los mismos problemas de braquicefalia. Es tranquilo y cariñoso, con un punto más de curiosidad y juego que el persa, herencia de su parte siamesa.
Carácter
Cuidados
Cepillado diario obligatorio con peine metálico y carda para que no aparezcan nudos; baño y secado cada pocas semanas si se ensucia. Limpieza diaria del lagrimeo y de los pliegues de la cara, e higiene de la zona trasera. Como es tranquilo, adapta el juego a sesiones cortas con caña. Mantén la casa fresca en verano: con la cara chata y tanto pelo, el calor le afecta mucho.
Salud
Hereda los riesgos del persa: poliquistosis renal (PKD, con prueba genética), cardiomiopatía hipertrófica y síndrome braquicéfalo, con narinas estrechas, lagrimeo, úlceras corneales y problemas dentales. También se describen más casos de cálculos urinarios de oxalato cálcico. Exige la prueba de PKD y busca líneas con la nariz visible.
Cómo es de gatito
Un gatito de Himalayo no debería separarse de su madre antes de las doce o trece semanas, que es lo que piden las principales asociaciones felinas: en ese tiempo aprende de ella y de sus hermanos a controlar el mordisco, a usar el arenero y a relacionarse con otros gatos. Crece deprisa: a los seis meses ya tiene casi su tamaño, y el cuerpo y el carácter terminan de asentarse hacia el año y medio.
El periodo sensible de socialización del gato es muy temprano, más o menos entre la segunda y la séptima semana de vida, así que buena parte se juega en casa del criador o de la casa de acogida. Un gatito que en ese tiempo ha sido manipulado a diario por personas distintas suele ser un adulto mucho más confiado. Al llegar a casa, tú sigues sumando experiencias buenas y sin agobio: visitas tranquilas, el transportín abierto como un mueble más, el cepillo y que le toquen las patas. Lo que no conozca ahora le costará más después.
De gatito juega como todos, pero de adulto será un gato tranquilo (2 sobre 5). Aprovecha esta etapa para que se acostumbre a jugar a diario: es la mejor prevención contra el sobrepeso, que en los gatos caseros y poco activos llega solo.
No es de los que aprenden por complacer (2 sobre 5): sesiones de un par de minutos, premios muy buenos y nada de castigos, que en un gato solo enseñan a desconfiar. Lo esencial (arenero, rascador y transportín) se consigue igual con constancia.
Antes de que llegue: un arenero por gato y uno más, lejos de la comida; rascadores en los sitios de paso; y ventanas y balcones con red, porque un gatito no calcula las alturas. En la primera semana, visita al veterinario para la revisión, la desparasitación y la pauta de vacunas.
Un día normal con un Himalayo
Un día normal con un Himalayo adulto no gira en torno a paseos, sino a ratos de juego: dos o tres sesiones de diez a quince minutos que imiten una caza completa (acechar, perseguir, atrapar) y que terminen con algo de comida. En total, unos 15 minutos al día, y el resto lo organiza él: siestas, ronda de vigilancia por la casa y un buen rato mirando por la ventana.
Es un gato tranquilo (2 sobre 5) y lo normal es que pase buena parte del día durmiendo, que en un gato adulto pueden ser más de doce horas. Aun así, el juego diario importa: es lo que le mantiene en su peso y lo que evita que el aburrimiento acabe en comer de más.
Es de voz suave (2 sobre 5). Precisamente por eso, si un día empieza a maullar mucho más de lo normal, tómatelo como una señal: dolor, estrés o, en las gatas sin esterilizar, el celo.
En cuidados, pide bastante: cepillado casi diario con peine metálico para que no se formen nudos, sobre todo en axilas, tripa y detrás de las orejas. Un nudo que se deja crecer acaba en la peluquería felina, y a veces en rapado.
Y lo que no se ve pero lo decide todo: el arenero se limpia a diario y la arena se cambia entera cada una o dos semanas. Es lo que más evita que un gato deje de usarlo.
Qué darle de comer
Un Himalayo adulto y esterilizado de unos 5 kg necesita alrededor de 281 kilocalorías al día, que con un pienso seco corriente son unos 72 gramos, mejor repartidos en varias tomas pequeñas, que es como come un gato. En dinero, la comida le va a costar del orden de 230 € al año. Son cifras de partida: quien manda es su cuerpo, y tienes que notarle las costillas al pasar la mano sin apretar.
El gato es carnívoro estricto: necesita proteína animal y taurina, y no se adapta a dietas vegetarianas ni a la comida de perro. Además bebe poco por naturaleza, así que incluir comida húmeda y poner una fuente o varios cuencos de agua lejos del comedero ayuda a su riñón y a sus vías urinarias, algo que en esta raza no es un detalle: su ficha de salud ya apunta problemas en esa zona.
Como gato de cara chata, le cuesta coger las croquetas de un plato hondo. Le van mejor las croquetas de forma adaptada a su mandíbula y un comedero plano y ancho, y conviene limpiarle la cara después de comer, porque se le queda comida en los pliegues.
Es una raza tranquila (2 sobre 5) que engorda con facilidad, y tras la esterilización las necesidades bajan bastante. Pesa la ración con una báscula en vez de dejar el comedero siempre lleno, y usa comederos de rompecabezas para que coma más despacio y se mueva. Un gato obeso tiene muchas más papeletas para la diabetes y la artrosis.
Nada de leche de vaca (la mayoría de gatos adultos no tolera la lactosa), ni cebolla, ajo, uvas o chocolate. Los premios cuentan como comida y no deberían pasar de una décima parte de lo que come al día.
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Qué esperar en cada etapa
Vacunas, desparasitaciones, el cambio de dientes hacia los cuatro o cinco meses y las normas de casa. Es también cuando se acostumbra al transportín, al cepillo y a que le revisen la boca y las uñas, y eso te ahorrará muchos malos ratos en los 14 años que vienen. La esterilización se suele hacer antes del primer celo, que puede llegar hacia los cuatro o seis meses.
La adolescencia: más energía, más pruebas de límites y, en los machos sin castrar, marcaje con orina. Tras la esterilización las necesidades de energía bajan, así que es el momento de ajustar la ración antes de que aparezcan los kilos de más. En el Himalayo, a los dos años ya es el gato que va a ser.
Su mejor momento. Revisión anual con vacunas según su estilo de vida, control de peso y una mirada a la boca, porque el sarro y la gingivitis empiezan aquí. A partir de los siete u ocho años, analítica de sangre y orina en la revisión: es la forma de pillar a tiempo lo que el gato esconde, y en esta raza el riñón es lo primero que hay que vigilar.
Entra en la etapa senior. El gato disimula el dolor, así que los primeros signos no son quejas: deja de subir a los sitios altos, salta en dos tiempos, se acicala menos o hace sus cosas fuera del arenero porque le cuesta entrar. Casi siempre es artrosis, y se trata. Conviene pasar a dos revisiones al año con analítica (riñón, tiroides y tensión), un arenero de bordes bajos y rampas o escalones hacia sus sitios favoritos.
La esperanza de vida del Himalayo está entre los 12 y los 15 años. Está en la media felina. Lo que más la alarga es lo mismo en cualquier gato: peso controlado, dientes cuidados, revisiones con analítica y, si sale, que sea de forma segura.
Si vas a comprar uno
Si decides comprar en vez de adoptar, de dónde venga el gatito importa más que el pedigrí. Las preguntas que valen para cualquier raza: ¿puedo ver a la madre y a la camada en casa? ¿Qué pruebas de salud tienen los padres, y me las enseñas? ¿Cuántas camadas tienes al año y de cuántas razas? ¿A qué edad entregas? ¿Qué pasa si no puedo quedármelo? Si esquiva alguna, mala señal. Y desconfía de los «Himalayo sin pedigrí» muy baratos: en gatos es muy habitual que sean mestizos que se le parecen.
En el Himalayo en concreto, pide la prueba genética de poliquistosis renal (PKD) y ecocardiografía de los reproductores para descartar cardiomiopatía hipertrófica. Un criador serio las tiene y las enseña sin que se las pidas; si te dice que «no hacen falta porque sus gatos están sanos», ya sabes bastante.
Elige ejemplares de cara menos extrema, con la nariz visible y las narinas abiertas: es lo que más va a cambiar su calidad de vida, mucho más que el color o el pedigrí.
Es una raza con una carga hereditaria importante (2 sobre 5 en salud), así que aquí elegir criador cambia por completo lo que vas a vivir y lo que vas a pagar en veterinario durante los 12–15 años que vive. No es un detalle: es la decisión.
Y lo que dice la ley en España: con la Ley 7/2023 de bienestar animal, los gatos ya no se venden en tiendas, solo directamente desde criadores registrados. Pide el número de registro, el microchip y la cartilla con vacunas y desparasitaciones, y el pedigrí de una asociación reconocida si te lo venden como Himalayo. Lo que cada comunidad exige además lo tienes en la página de normativa.
Con qué se confunde
Curiosidades
Su nombre viene del conejo himalayo, que tiene el mismo patrón de puntas oscuras.
Los gatitos nacen casi blancos y van ganando color con las semanas.
En la CFA se considera una división de color del persa desde 1984, no una raza aparte.
Como en el siamés, las puntas dependen de la temperatura: en climas fríos el cuerpo también se oscurece.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años vive un Himalayo?
Un Himalayo vive de media entre 12 y 15 años, en la línea de la media felina. En el Himalayo, elegir bien el criador y hacer revisiones pesa bastante en esa cifra.
¿Cuánto pesa un Himalayo adulto?
Un Himalayo adulto pesa 3,5–6,5 kg, las hembras en la parte baja y los machos en la alta, y mide unos 25–30 cm a la cruz. Es un gato de tamaño medio, en la línea del gato doméstico corriente.
¿Cuánto juego necesita un Himalayo?
Unos 15 min de juego al día, mejor en dos o tres sesiones cortas que en una larga. El Himalayo se conforma con poco, aunque ese rato diario es lo que le mantiene en forma.
¿Suelta mucho pelo el Himalayo?
El Himalayo tiene el pelo largo, espeso y sedoso, con mucho subpelo. Suelta muchísimo, sobre todo en las mudas: si el pelo en el sofá va a molestar, no es la raza. Necesita cepillado casi diario: si se descuida, los nudos acaban en peluquería felina o en rapado.
¿Es el Himalayo un buen gato para piso?
Sí, el Himalayo es de los gatos que mejor llevan la vida de piso. Eso sí, ventanas y balcones con red: las caídas desde altura son una de las urgencias más frecuentes en gatos de ciudad.
¿Se lleva bien el Himalayo con los niños?
El Himalayo convive con niños sin problema si se respetan sus normas: no cogerlo a la fuerza, dejarle sitios altos para retirarse y no molestarlo mientras come o duerme.
¿Se lleva bien el Himalayo con los perros?
Depende del perro y de cómo se hagan las presentaciones. El Himalayo convive con perros tranquilos si tiene sitios altos donde estar a salvo.
¿Se lleva bien el Himalayo con otros gatos?
El Himalayo suele llevarse bien con otros gatos, sobre todo si son de un carácter parecido.
¿Maúlla mucho el Himalayo?
Poco. El Himalayo tiene la voz suave y la usa sobre todo para pedir.
¿Puede quedarse solo en casa un Himalayo?
Sí, durante una jornada normal, si tiene rutina, juguetes y un rato de juego contigo al volver. El Himalayo no es de los más dependientes, pero tampoco de los más independientes. Más de un día seguido, nunca sin que alguien pase a verlo.
¿Es el Himalayo un buen gato para primerizos?
Al Himalayo le cuesta aprender normas: hace falta paciencia, premios y nada de castigos. Como primer gato se hace cuesta arriba.
¿Es hipoalergénico el Himalayo?
No. El Himalayo no se considera hipoalergénico, y además suelta bastante pelo, que reparte el alérgeno por la casa. En realidad ningún gato lo es: la proteína Fel d 1, que causa la mayoría de alergias, está en la saliva y la piel de todos los gatos.
¿Qué enfermedades tiene el Himalayo?
Hereda los riesgos del persa: poliquistosis renal (PKD, con prueba genética), cardiomiopatía hipertrófica y síndrome braquicéfalo, con narinas estrechas, lagrimeo, úlceras corneales y problemas dentales. También se describen más casos de cálculos urinarios de oxalato cálcico. Exige la prueba de PKD y busca líneas con la nariz visible. En resumen, el Himalayo tiene una carga hereditaria apreciable: las pruebas de los padres marcan la diferencia.
¿Cuánto cuesta mantener un Himalayo?
Con nuestro cálculo, el mismo de la calculadora, mantener un Himalayo cuesta 1070 – 1480 € al año, unos 105 € al mes de media, contando comida, arena, veterinario de rutina y el resto de gastos habituales. Si los nudos se te van de las manos, suma alguna visita a la peluquería felina. Y como es una raza con problemas hereditarios, el seguro o el colchón para sustos pesan más que en otras. El precio del gatito es aparte; lo que de verdad cuesta son los 15 años siguientes.
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En protectoras y casas de acogida hay sobre todo gatos comunes, pero también llegan gatos de raza o con mucho de Himalayo, a menudo adultos con el carácter ya hecho. Antes de comprar, merece la pena mirar.





