Razas de gatos orientales
Cuerpos finos, orejas grandes, ojos almendrados y una voz que no pasa desapercibida. Son los gatos más pegados a su gente que existen, y también los que peor llevan pasar el día solos. 14 razas con ficha completa.
Balinés
Mediano · Orientales · 12–16 años
Un siamés con estola
Bombay
Mediano · Orientales · 12–16 años
Una pantera en miniatura
Burmés
Mediano · Orientales · 12–16 años
Un ladrillo envuelto en seda
Burmilla
Mediano · Orientales · 12–15 años
El accidente más elegante
Havana Brown
Pequeño · Orientales · 12–15 años
El gato color chocolate
Khao Manee
Mediano · Orientales · 12–15 años
La gema blanca de Siam
Korat
Pequeño · Orientales · 12–16 años
El amuleto azul de Tailandia
Oriental de pelo corto
Mediano · Orientales · 12–15 años
Un siamés vestido de todos los colores
Oriental de pelo largo
Mediano · Orientales · 12–15 años
El oriental con la cola de pluma
Siamés
Mediano · Orientales · 12–15 años
El gato que nunca se calla
Singapura
Pequeño · Orientales · 12–15 años
Mucho gato en muy poco gato
Snowshoe
Mediano · Orientales · 12–15 años
Un siamés con calcetines blancos
Thai (siamés tradicional)
Mediano · Orientales · 12–16 años
El siamés de toda la vida
Tonquinés
Mediano · Orientales · 12–16 años
El término medio que salió perfecto
Gatos orientales: siamés, oriental, balinés y compañía
Qué tienen en común los gatos orientales
El grupo nace del siamés y de los gatos del sudeste asiático que llegaron a Europa y a Estados Unidos a finales del siglo XIX y principios del XX: el korat y el khao manee de Tailandia, el burmés de Birmania, el singapura. A partir de ellos se crearon en Occidente el oriental (un siamés sin puntas, de cualquier color), el balinés (un siamés de pelo semilargo), el tonquinés (mezcla de siamés y burmés), el bombay o la burmilla. Lo que comparten es un tipo físico más ligero que el del gato común, un pelo corto y pegado con poco subpelo y, sobre todo, un carácter muy orientado a las personas: te siguen, te hablan y quieren participar en todo lo que haces.
La voz, lo primero que hay que saber
El siamés y el oriental son, con diferencia, las razas más habladoras: maúllan para pedir, para saludar, para protestar y para comentar, con una voz potente y ronca que se oye en toda la casa y en la del vecino. El balinés, el thai, el snowshoe y el khao manee van detrás. No todos son así: el korat, el bombay, el singapura y la burmilla tienen una voz mucho más suave. Si vives en un piso de tabiques finos o te molesta que te hablen a las seis de la mañana, mira ese dato de cada ficha antes que la foto.
No llevan bien la soledad
Es la otra cara de su apego. Un siamés o un oriental que pasa diez horas solo todos los días se aburre, maúlla, tira cosas de las estanterías y puede acabar con conductas compulsivas como chupar o mordisquear tejidos, algo descrito sobre todo en siameses y burmeses. Lo que mejor funciona en casas donde se trabaja fuera es tener dos gatos de energía parecida, más rascadores altos, juguetes de caña y algún comedero de rompecabezas. Son además muy listos: aprenden a abrir puertas y armarios, a ir con arnés y a responder al clicker.
Salud: lo que conviene preguntar al criador
Son razas en general longevas, pero con puntos concretos. El siamés, el oriental y el balinés pueden heredar atrofia progresiva de retina, que tiene prueba genética, y tienen más tendencia que la media al asma felino, a la amiloidosis y a los problemas de encías. El burmés tiene una forma hereditaria de hipopotasemia (bajo potasio en sangre, que provoca debilidad muscular) con prueba genética, y algunos estudios lo asocian a más riesgo de diabetes. El korat puede portar gangliosidosis, también detectable con un análisis. Pide siempre los resultados de los padres, no una promesa de que «están sanos».
Qué cuesta uno en España
Un siamés, oriental o burmés de criador registrado, con pedigrí, microchip, vacunas y pruebas genéticas de los padres, ronda en 2026 entre 700 y 1.500 €; el korat y el khao manee, mucho más escasos, pueden pasar de los 1.500 €. Desconfía de los gatitos «tipo siamés» a 150 € en portales de anuncios: no tienen nada de malo como gatos, pero no son un siamés de raza ni llevan las pruebas que justifican pagar por uno. En protectoras aparecen con frecuencia mestizos con puntas oscuras, que tienen el aspecto y a menudo buena parte del carácter.
Preguntas frecuentes
¿El siamés es el gato que más maúlla?
Junto al oriental, sí: son las dos razas más habladoras que existen. Maúllan mucho y con una voz potente. Si buscas un oriental más silencioso, el korat, el bombay o la burmilla son mucho más discretos.
¿Qué diferencia hay entre un siamés y un thai?
El thai es el siamés tradicional, el de hace cincuenta años: cuerpo y cabeza moderados, más redondeados. El siamés actual de exposición es mucho más estilizado, con cabeza en cuña larga y orejas enormes. El carácter es muy parecido.
¿Se puede dejar solo a un gato siamés?
Unas horas sí, pero lleva muy mal las jornadas largas en solitario día tras día. Si trabajas fuera, es de las razas en las que más se nota la diferencia al tener un segundo gato con el que jugar.